Entre las más diversas definiciones sobre el término “familia” decidí utilizar para este comentario la de “grupo de personas, con una condición común”. Puede que parezca un tanto lógico sin embargo una palabra implícita en dicho significado del término, será el hilo conductor por el cual reflexionamos en esta ocasión: “común”.
Si los miembros de los núcleos familiares no tuvieran rasgos, determinaciones o propósitos en común la convivencia fuera diferente. Cuando estamos en casa -cerca de las personas que amamos, con las que convivimos o simplemente compartimos las penas- se siente estupendo, y ello ocurre por los lazos sanguíneos que nos unen. Entonces el momento perfecto para tomar determinaciones e incluso proyectarnos hacia con los demás sería juntos en el hogar, reconociendo quienes somos y quienes queremos ser.
En Cuba, la familia constituye parte esencial de la sociedad por el papel que asume en la transformación de los actores sociales y el desarrollo de los individuos. De ahí que, desde diferentes marcos, se proteja a la familia y se establezcan los deberes y derechos de quienes la componen. No dejan de ser realidad algunos hechos de discriminación, falta de sensibilidad, o desmotivación contra los miembros, por ejemplo: los ancianos. Hay quienes creen que estorban mientras otros agradecen su presencia, pero ellos, aun peinando cabellos plateados son fuente inagotable de experiencias y también definen el entorno del núcleo familiar.
Creo que respetarlos no es solo ofrecer el calor de la casa o brindarles el alimento diario; requieren de afecto, consulta ante la toma de decisiones y corresponde al resto hacerles útiles. De ahí dependerá el mañana, porque los hijos observan a sus padres, aprenden y luego aplican.
Vertientes existen muchas cuando analizamos lo “común” de la familia. La educación, como la primera escuela del hombre es sin dudas la oportunidad más valiosa en sus manos. ¿Cómo pretendemos que sean nuestros hijos mañana?, ¿tendrá repercusión mi aporte al mejoramiento de mis familiares?,¿cómo mantener la armonía?, son interrogantes “comunes” a veces sin valorar, resultado de la vorágine del día, pero aproveche y hágalas en aras de encontrar la respuesta idónea si desea ser mejor.
Estamos viviendo las últimas horas del 2018. El calendario y las tradiciones apuntan a la época perfecta para compartir con la familia, entonces analice cuánto puede hacer por mantener la armonía, ponga de manera sutil al debate sus consideraciones y planifique un 2019 cargado de esperanzas.
“Común” significa frecuente, parecer, conjunto, pertenecer… ¿acaso entiende ahora la responsabilidad de ser comunes? Aplicar cualquiera de esos términos –en familia- hará de usted y los suyos el cambio que se necesita. No perdamos el mismo sentido, construye sin obstáculos, desde el hogar, tu felicidad.