Rubén Agnelio Martínez Villena nació en Alquízar, el 20 de diciembre de 1899. De su madre, María de los Dolores de Villena, heredó la bondad y la atracción por la literatura. La rebeldía del carácter, el concepto del honor, la voluntad y el alto sentido del deber lo adquirió de su padre, el maestro Luciano Agustín Rogelio Martínez Echemendía.
En 1905 la familia Martínez Villena se trasladó de Alquízar para la capital. Residieron primero en Guanabacoa y después en el Cerro. Rubén fue el segundo de cuatro hijos. Cursó la primaria en una escuela pública y con solo trece años ingresó en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana. Graduado de Bachiller en Ciencias y Letras, en septiembre 1916, matriculó la carrera de Derecho. Iniciado en el periodismo militante, publicó en la revista Evolución, del 25 de julio de 1917, la oración fúnebre a su maestro de sexto grado. Desde muy joven demostró habilidades para la literatura y con apenas veintiún años era un poeta reconocido. A ello contribuyeron los estímulos de sus padres y las relaciones con intelectuales como Enrique Serpa y Juan Marinello.
Rubén Martínez Villena fue editorialista y responsable de la página literaria en el periódico El Heraldo. Trabajó como corrector de pruebas en La Nación. Mientras cursaba estudios, laboró en el gabinete del sabio cubano don Fernando Ortiz. Allí se nutrió de ideas patrióticas, revolucionarias y antiimperialistas. En esta etapa conoció a Pablo de la Torriente Brau y a Emilio Roig de Leuschering. Con excelentes resultados se graduó de Doctor en Derecho Civil y Público, en 1922. Su obra literaria publicada consta de sesenta y seis poemas, tres cuentos, veintidós crónicas y críticas y más de setenta trabajos de corte político. El año 1923 marcó un hito importante en su obra poética, sin embargo renunció a escribir para entregarse completamente a la lucha revolucionaria. Continuará…

