Nuestros médicos enaltecen a Cuba ante el mundo. Foto: Tomada de Cubadebate.La histórica frase de que “Patria es humanidad” constituye el legado martiano interpretado por nuestro eterno Comandante Fidel Castro, artífice de la colaboración médica hace 55 años.
En mi criterio, hoy no cabe duda de la calidad profesional y humana de nuestro personal de Salud Pública, que ha llegado a muchísimos países con una maleta llena de convicciones propias de la formación recibida en Cuba. Aquí, no solo se imparten conocimientos sobre Medicina en las aulas de la academia, también se enseña la importancia de la nobleza, de la solidaridad y ello hace que cada médico convierta en su Patria cada rincón donde colabora, por más recóndito que este sea.
Lo demostraron nuestros galenos al prestar sus servicios en Brasil, cuando al regresar a esta tierra, se notaba en sus ojos la nostalgia por los abrazos, y el cariño que recibieron de los más necesitados, en ese gigante suramericano.
Pienso que no basta un texto para homenajear a quienes, alejados de sus familias, marcharon a cumplir con el deber de estos tiempos, en que nuestra arma no es un fusil, sino la grandeza que enaltece a Cuba ante el mundo.
Basta observar una bata blanca en las montañas, en los ríos caudalosos, en las serranías, para sentir que nuestro país está cerca, con cada médico se siembra otra semilla de la obra de Fidel, esparcida por doquier para ganar sonrisas donde no abundaban.
Nuestro ejército de batas blancas, de hecho, ha sido celoso guardián de lo más preciado del ser humano, apóstol y creador de un mundo mejor, con más salud.
Hoy, en las redes sociales e Internet en general, abundan las imágenes que ilustran claramente todo lo anteriormente expuesto, y dicen más, porque en los rostros de madres y niños, en los abrazos de los ancianos, se deja ver el más puro agradecimiento. Ya lo expresó José Martí: “La gratitud, como ciertas flores, mejor reverdece en la tierra buena de los humildes”.