Durante la Guerra Civil Española se desarrolló un fuerte movimiento de solidaridad internacional. El pueblo español mostró su heroísmo a favor de las personas, la paz, en contra del fascismo y la guerra.
Ayudar a España se convirtió en una consigna que movilizó a millones de hombres en todo el mundo. Muchos de los cubanos salieron clandestinamente con pasaporte falso, con ayuda del Partido Comunista. En todos los combates principales hubo cubanos. La partida se produjo en enero de 1937 y último envío el 23 de mayo de 1938.
No se conocía en Cuba un acto de solidaridad con otro pueblo de tal envergadura. Se manifestó en lo político con mítines, publicaciones y una agitación constante. Pablo de la Torriente Brau es quizá el más homenajeado y recordado no solo en Cuba sino en España por su participación en la contienda. Desarrolló en su corta vida una intensa actividad revolucionaria y literaria. Participó en la guerra civil como corresponsal de una publicación norteamericana y otra mexicana y además se integró a la lucha armada. Cayó durante la Batalla de la Niebla, a los 35 años.
El apoyo a la Guerra Civil Española no solo se manifestó con efectivos para el combate. En lo material el pueblo cubano recaudó dinero, alimentos y otros materiales, producto de miles de modestos aportes coordinado por la Asociación Nacional de Ayuda al Pueblo Español. También se creó el Comité de Ayuda al Niño Español, con Rosa Leclere al frente, quien cerca de Barcelona logró instalar una escuela-hogar infantil, bajo el nombre de Pueblo de Cuba.
En San Antonio de los Baños se constituyó el Comité de Ayuda al Pueblo Español el 14 de diciembre de 1938 presidido por Emilio Rodríguez Lara. Se organizó de inmediato un amplio movimiento para realizar donaciones. Con enormes sacrificios, los trabajadores entregaron ropas, medicinas y todo cuanto pudieron. Queda entonces recogido en la historia de Cuba, como muestra del sentimiento internacionalista, la ayuda del pueblo cubano al pueblo español.


