Por estos días se celebra en La Habana la edición número cuarenta del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Medios de prensa de Cuba y el mundo se hacen eco de las actividades y entre líneas se lee el nombre de San Antonio de los Baños.
Y es que nuestra Villa del Humor, podría ser también la capital del Nuevo Cine Latinoamericano, pues en su territorio se ubica, desde 1986, la Escuela Internacional de Cine y Televisión.
Enclavada en una elevación desde donde se divisa la vasta llanura ariguanabense, la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, fue creada por el Comité de Cineastas de América Latina. Como filial de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, se inauguró el 15 de diciembre de 1986 con el apoyo del gobierno de Cuba y de su máximo líder Fidel Castro Ruz.
Su primer director fue el cineasta, poeta, actor y titiritero argentino Fernando Birri. Posteriormente ocuparían la dirección el brasileño Orlando Senna, el colombiano Lisandro Duque, el argentino Alberto García Ferrer, el venezolano Edmundo Aray y los cubanos Julio García Espinosa y Jerónimo Labrada.
Considerada como una de las más importantes instituciones de formación audiovisual en el mundo, fue originalmente concebida para estudiantes de Asia, África y América Latina. Muy pronto amplió su matrícula a estudiantes europeos y norteamericanos, lo que explica que hoy se conozca como “la escuela de todos los mundos”.
La Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños pone en práctica la filosofía docente de aprender haciendo. Sus profesores, cineastas en activo, transmiten sus conocimientos avalados por una prolífica experiencia. Miles de profesionales y estudiantes de más de cincuenta países pasaron por sus aulas y dos de sus egresados la dirigieron: la dominicana Tanya Valette y el guatemalteco Rafael Rosal Paz.
Convertido en un espacio para la diversidad cultural, su matrícula está abierta a interesados en el audiovisual de todas partes del mundo.