Janet Rodríguez Morales. Foto: Cortesía de la autora
Llegó diciembre. Guardo tristes recuerdos porque la vida… la vida es tan impredecible. En el barrio la recordamos siempre, por su abierta sonrisa y otras cualidades que pocas personas tienen. Janet Rodríguez Morales, una joven que quedó en el camino con un gran futuro por delante. Qué lástima. Luchó mucho por su vida. No pudo vencer a la muerte.
Janet trabajó afanosamente en un proyecto de colaboración científica con la Universidad de Tor Vergata, Italia. Allí desarrolló acciones de investigación en el campo de la Biología vascular y los procesos angiogénicos. Luego de su regreso a Cuba trabajó con el Vimang, producto que se extrae de la corteza del mango, para obtener un antioxidante efectivo para la cura de distintas enfermedades.
Título de Oro en Bioquímica, Jaanet publicó artículos científicos en el extranjero que obtuvieron premios. Su deceso ocurre el 3 de diciembre de 2005, día de la Medicina Latinoamericana, pero gracias a su constancia, profesionalidad y deseos de mejorar la salud humana, preparó el camino para que jóvenes como Liván Delgado Roche, también ariguanabense, mereciera este importante reconocimiento.
El Premio Nacional Janet Rodríguez Morales In Memoriam se instituyó en homenaje a mi joven amiga, de 28 años, a quien nunca olvidaré. El lauro se otorga cada tres años a aquellos investigadores más destacados del país, y exalta la labor de Janet, quien laboró intensamente en el Centro de Química Farmacéutica en busca de un nuevo tratamiento para combatir el cáncer de pulmón.
Han pasado 13 años y aún conservo su imagen. Con la modestia a flor de piel. Sin alardes de su profundo conocimiento, ella supo conquistar el corazón de todos sus amigos y vecinos. Este es mi homenaje para ti amiga.