25 primaveras: ¡se dice fácil!

 

Raúl Hernández MontanarroRaúl Hernández Montanarro

La Peña de Raulito, sin dudas, el más popular y reconocido espacio que se realiza en San Antonio de los Baños, arriba a su 25 cumpleaños.

Fue en 1994, que desafiando el desolador “período especial” Raúl Hernández Montanarro inauguró un espectáculo de lujo: por el elenco de artistas, el dinamismo de su conducción y dirección precisa. Su carisma de comunicador y animador, la cuidadosa combinación de géneros y creadores, y especialmente, su entrañable relación con la comunidad, fueron la llave del éxito y la permanencia.

Desde entonces, “Un artista, un té, un poeta y algo más…” (o Peña de Raulito, como prefieren llamarla) acontece inexorablemente, cada mes, en el Museo de Historia.

Su experiencia en el movimiento de artistas aficionados y el cultivo de una profunda vocación, le permitieron a Raúl Hernández Montanarro, -nacido en San Antonio de los Baños (1953), economista de profesión y miembro de la Uneac- elaborar en cada encuentro una dramaturgia siempre sorprendente, íntima y participativa. Con similar energía ha generado y dirigido un sinnúmero de galas, espectáculos y homenajes, los Festivales de la Canción Ariguanabense y el de Boleros de Oro, que desde la extinta provincia Habana recorriera muchos de sus municipios, sin olvidar otros espectáculos realizados en teatros de la capital del país.

En su sentido sociocultural, esa peña constituye una escuela del trabajo comunitario, no solo para los creadores y artistas, sino para las propias instituciones que a veces se tornan impermeables a tales saberes, porque además de práctica, Raulito posee amplia formación como director artístico.

Más aún, su creación es auténtica razón de ser y sentido de la vida, que solo germina cuando se entrega a su público. Construir y mantener un espacio como este es casi un milagro. Batallar contra las carencias materiales y técnicas (transporte, audio, luces, grabaciones, etc) y vencer la indiferencia de quienes vuelven la espalda al trabajo comunitario o al arte, exige titánica consagración… Toda labor cultural es un doble reto: el artístico y el social. Se dice fácil; pero festejar las 25 primaveras de la peña de Raulito, bien puede significar un siglo de arte y amor.