Julio Antonio Mella
Noviembre se consagra a los estudiantes, en recuerdo de aquellos ocho fusilados en 1871 por el colonialismo español. Pero en otro noviembre, la Universidad de La Habana tendió su escalinata hasta San Antonio de los Baños.
Fue en noviembre de 1923, que el líder estudiantil Julio Antonio Mella funda la Universidad Popular José Martí en el Aula Magna de la universidad habanera. Días antes, el primer Congreso de Estudiantes dio cuerpo a ese sueño tan querido –según palabras del propio Mella.
Y así era, porque ofreció educación gratuita y de calidad a los sectores populares, estrechando alianzas entre obreros, estudiantes e intelectuales a favor de la cultura y asegurando además una formación patriótica e ideológica. Tenía cuatro secciones: la primera dedicada a la alfabetización, la de Segunda Enseñanza, la de Estudios Generales y una de Conferencias.
Bajo la consigna que proclamaba "Todo tiempo futuro tiene que ser mejor", se unieron no solo profesores universitarios y destacados intelectuales, sino maestros voluntarios y alumnos, como el mismo Mella, que llegó a impartir clases en cines de barrio y centros obreros, Eusebio Adolfo Hernández, el historiador Emilio Roig de Leuchsenring, Rubén Martínez Villena, Sarah Pascual, Raúl Roa, Gustavo Aldereguía, Leonardo Fernández Sánchez, Jorge Vivó y el poeta José Zacarías Tallet.
Las primeras clases se efectuaron en el Aula Magna de la Universidad de La Habana. Pero aquel movimiento despertó rápidamente la furia y las sanciones del gobierno de Gerardo Machado, y la Universidad Popular tuvo que cambiar constantemente su sede. Fue entonces que llegó a la Federación de Torcedores de La Habana, la Federación Obrera de Bahía, la Hermandad Ferroviaria y la central de trabajadores de San Antonio de los Baños.
A pesar de la represión, la Universidad Popular José Martí se expandió a otras provincias. Mella reconocía el éxito del empeño en el propio 1923: “Se abrieron las puertas del máximo centro docente de Cuba para los humildes, que por su ruda labor diaria para ganar el pan, no pueden recibir las enseñanzas superiores. El camino está abierto, por él marcharán a la consecución de mejores tiempos con la extensión de mejores ideales”.
Hasta 1927 pudo mantenerse la Universidad desafiando la represión del tirano Machado, que abrió una causa judicial (la No. 1428) por delito de rebelión, “con el objeto de transformar el régimen republicano actual y sustituirlo por el del Partido Comunista, se ha venido haciendo propaganda /…/ en el Ejército, la Marina, los obreros y los campesinos, habiéndose establecido en distintos lugares, centros de reuniones que se titulan: Universidad Popular “José Martí” y que su fin no es otro que continuar por ese medio y en esos lugares la propaganda revolucionaria…"
Y es que La Universidad Popular que llegó al Ariguanabo, no sólo fue escuela, sino conocimiento de los problemas del pueblo y búsqueda de soluciones para el destino de Cuba.