Al acecho el peligro que pone a prueba la entereza, el patriotismo y la voluntad de acabar con el enemigo. Bajo la dirección del Comandante en Jefe Fidel Castro, el 20 de noviembre de 1958 comienza la Batalla de Guisa, considerada la mayor victoria militar del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra. Ante la superioridad en efectivos y armas, los rebeldes toman por asalto el poblado y capturan gran número de prisioneros, armas y parque.
Era necesario el factor sorpresa para vencer. Son reveladoras las cifras. Los rebeldes tenían alrededor de 180 hombres armados y en esta región de Bayamo el enemigo tenía 5 mil soldados de sus mejores tropas. Se impuso la decisión del estratega. Era necesario también informar al pueblo. Radio Rebelde trasmitía la noticia: Última hora: Hemos recibido de la Comandancia General el siguiente parte: A las 9 de la noche, después de diez días de combate nuestras fuerzas penetraron en Guisa. La batalla tuvo lugar a la vista de Bayamo, donde está situado el puesto de mando y el grueso de las fuerzas de la dictadura. Se combatió contra nueve refuerzos enemigos que vinieron sucesivamente, apoyados en tanques pesados, artillería y aviación. El resultado: la escasez del agua y la comida.
En Guisa, se puso a prueba el arrojo. El más destacado oficial rebelde en la Batalla de Guisa fue el capitán Braulio Coroneaux, que impidió el paso por su posición de los tanques enemigos y cayó gloriosamente en la batalla librada del 20 al 30 de noviembre de 1958. Los jóvenes combatientes participantes en esa contienda lograron con su valentía, firmeza y patriotismo que el 30 de noviembre entrará el Ejército Rebelde triunfal a Guisa con nuestro Comandante en Jefe al frente, lo que marcó el derrumbe de la tiranía y el abriendo las puertas al llano cubano.
El suelo patrio recibió la sangre generosa de sus hijos que la entregan sabedores de que Morir por la Patria es Vivir. Cayó Braulio Coroneaux, capitán del Ejército Rebelde, defendiendo la estratégica Loma del Martillo, que hoy ostenta su nombre. “En una loma que jugó un papel importantísimo en esa batalla, Coroneaux hizo construir unas 200 trincheras, para defenderse del enemigo.
Y desde esa loma los nuestros solo con fusiles impidieron que los tanques y la aviación enemiga pasara por aquella carretera, destacó Fidel al referir los hechos. Lamentablemente, el 25 de noviembre, después de 5 días de lucha un obús le destrozó la vida al capitán Coroneaux, fue una gran pérdida… pero nadie se amilanó. Nuevamente las mujeres se unen, esta vez con el nombre de “Mariana Grajales”, trascienden porque junto a los hombres resistieron 10 días de bombardeo continuo. La lealtad y la tradición de lucha de resistir en nuestras trincheras al armamento más moderno fue lo que permitió la victoria aquel 30 de noviembre de 1958.
Fidel, quien dirigió personalmente la batalla al ofrecer testimonio de los hechos expresó: “A mí me gusta el ejemplo de esa batalla porque nos instruye en cómo debemos prepararnos y sobre todo, no solo militarmente, sino también en aprender a crear una conciencia de lo que el combatiente revolucionario es capaz de hacer, de lo que el pueblo es capaz de hacer aun en circunstancias muy difíciles…”
La victoria de Guisa constituyó un eslabón esencial en la contraofensiva estratégica del Ejército Rebelde en los últimos meses de 1958. Muchos oficiales y soldados del Ejército batistiano comenzaron a comprender que esta batalla prefiguraba la gran probabilidad del triunfo revolucionario.


