El bienestar de los niños es un propósito inherente al proyecto social cubano. El respeto y la atención a sus derechos constituyen una línea consciente y planificada, por lo que su cumplimiento cabal se evalúa mediante el diseño, la ejecución y la evaluación de políticas sociales, programas y proyectos en las áreas de la salud, la educación, la seguridad social y otras.
Este principio se mantiene en el anteproyecto de la Constitución de la República de Cuba estudiado en el pueblo cubano. En el Capítulo III: Derechos Sociales, Económicos y Culturales en el artículo 72. El Estado, la sociedad y las familias protegen y prestan especial atención a los niños, adolescentes y jóvenes para garantizar su desarrollo armónico e integral y el ejercicio pleno de sus derechos.
Cuba refrendó la Convención sobre los Derechos del Niño el 26 de enero de 1990, y procedió a su ratificación el 21 de agosto de 1991, con lo que se convirtió en uno de los primeros países en hacerlo. De esta forma, el Estado cubano protege los derechos de la infancia mediante la ley de leyes a través de los diferentes códigos, leyes y decretos leyes que la conforman.
Nuestro país reconoce los derechos elementales de cada niño (sin distinción de sexo, raza, origen social o de otra índole) y no deja su protección a la buena voluntad institucional o la caridad individual. El especial interés por educar y amparar a los más pequeños no es nuevo para los cubanos. ¿Quién ignora que en Cuba anualmente la tasa de mortalidad infantil por cada mil nacidos vivos es de las más bajas del mundo? ¿Quién no sabe que todos los niños van a la escuela gratuitamente? Pero esas realidades, aunque cotidianas, no se limitan al marco nacional.
Cuba es estado parte en la Convención de los Derechos del Niño desde 1991. De igual modo, las leyes incluyen severas sanciones ante los casos de corrupción de menores y el país se ha adherido a instrumentos internacionales que protegen a niños y adolescentes contra la venta, prostitución, utilización en pornografía, trata y otras formas de abuso sexual. En este país siempre habrá un jardín pleno de sonrisas, juegos y sueños para la nueva generación, sin violencia, hambre, insalubridad, explotación denigrante.
El Sol siempre brillará para los niños cubanos, siempre habrá razones para defender sus derechos a la vida.


