Imagen: Luis Alberto DH
Antiguamente todas las fincas del pueblo de San Antonio de los Baños tenían bosques con el propósito de obtener la madera necesaria, sin tener que ir a otros lugares para buscarla. Hoy le propongo conocer sobre una leyenda que se ubica en los frondosos y exuberantes bosques del Ariguanabo.
La leyenda del niño salvaje del bosque es la historia que les contaré hoy. Aparece en el libro ´´La Abuela´´ del naturalista alquizareño Antonio Núñez Jiménez. En el libro ´´Leyendas del Ariguanabo´´ los autores refieren que esta leyenda se transmitió muy poco, lo que provocó que desapareciera con el paso de los años. Según cuentan, en uno de los montes de antaño vivía en San Antonio una familia de pobres leñadores. Tuvieron un hijo que desde pequeño prefería estar en la manigua. Ante esta situación la madre decidió amarrarlo para evitar que se perdiera. Cuando el niño tenía como 4 años zafaba las amarras y se perdía durante todo el día. El tiempo pasó y cada vez los padres veían menos a su hijo. Apenas venía a su casa. En ese entonces tenía 8 años.
Por los avatares de la vida el leñador y su esposa decidieron mudarse para conseguir otro negocio, con el profundo dolor de dejar a su hijo perdido en el monte. Al poco tiempo otros leñadores fueron a vivir para aquella finca. Un día sintieron pasos, miraron y vieron una sombra que corría por entre los árboles y decidieron perseguirla. Era el muchacho salvaje que estaba trepado en uno de los árboles más altos del monte. Lo vigilaron hasta que lo pudieron agarrar. Según cuentan era igual que una bestia, comía hojas silvestres y frutas, tomaba agua cuando caía del cielo, de los charcos y andaba desnudo. Pero, ¿qué sucedió con este niño salvaje del bosque? Conozca el resto de la historia mañana. (Continuará...)
Fuente: Libro Leyendas del Ariguanabo, de Carlos E. Hdez y María A. Padrón, p. 92.