Entender sobre enemistades con tan solo 10 años de vida no es un acto fácil para un niño, si casi todo el tiempo escucha de su maestra, padres y familiares que uno de los tesoros más grandes es un amigo y considero, que más difícil aún, es saber identificar a esa edad cuando verdaderamente estamos en presencia de una buena o mala relación entre semejantes.
Comienzo mi comentario así porque es precisamente a los 10 años, que descubres un libro de historia, compuesto por láminas, anécdotas y hasta testimonios, que tratan de explicarnos el por qué de la tan hostil relación entre dos pueblos, dos vecinos, y dos, tan solo dos regiones, separadas por un poco de mar.
Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, es un tema polémico que se ha visto, afectado, deteriorado y manipulado por un trasfondo que se ha vuelto irrevocable: el bloqueo económico, comercial y financiero que castiga a millones de cubanos, inspirado en sentimientos de dominación, intolerancia ideológica y venganza política, por parte de los tantos gobiernos que marcan la historia de la gran potencia norteamericana.
El Bloqueo de los Estados Unidos hacia Cuba, afecta irremediablemente las relaciones bilaterales entre estos dos pueblos, porque va más allá del irrespeto, del beneficio individual y la desigualdad soberana.
¿Cómo consolidar una buena relación cuando está ahí, clavada como espina en el alma, la necesidad de adquirir un medicamento para curar el cáncer? Un medicamento que por ser producido en Estados Unidos, los pacientes cubanos se ven privados de ello y solo encuentran su consuelo en la muerte. Alarmante es la noticia que afirma que en el 2017, fallecieron en Cuba 224 personas por cada 100 mil habitantes por no disponer de estos tratamientos.
Por otra parte, el bloqueo es el principal impedimento del flujo de información y de un mayor acceso a Internet y a las tecnologías por parte de los cubanos, al dificultar y encarecer la conectividad. Igualmente, dificulta los vínculos culturales, académicos, científicos, deportivos y de la sociedad civil.
En ejercicio de esta política, el gobierno estadounidense, con pretextos increíbles y motivaciones políticas reales, incumple la cantidad de visas de emigrantes para cubanos pactada en los acuerdos migratorios vigentes; encarece y dificulta la reunificación familiar, los viajes temporales de cubanos a su territorio.
El bloqueo constituye una violación masiva y sistemática de los derechos humanos de los cubanos y ha sido y es un impedimento esencial a las aspiraciones de bienestar y prosperidad de varias generaciones.
Muchos de estos temas fueron proclamados y planteados por nuestro ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez Parrilla, hace tan solo unos días ante la Asamblea General de la ONU. Donde también expresó que el bloqueo es una violación de los Propósitos y Principios de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional y por lo tanto un acto de agresión y de guerra económica que quebranta la paz y el orden internacional.
Creo que todos estos criterios basados en hechos reales, sobre la trilogía de Cuba-Estados Unidos y Bloqueo son más que suficientes para explicar a un niño de 10 años el por qué de tanta enemistad entre estos dos pueblos. Aunque no dejo de reconocer que para tan escasos años de vida sea en poco difícil entender la magnitud del repudio y la intolerancia del pueblo cubano hacia ese deshumanizado vecino del norte que por tantos años intenta sin lograrlo, bloquearnos con su doctrina prejuiciada.
