San Antonio en las palabras de Cirilo Villaverde

Diseño: Luis Alberto DH.Diseño: Luis Alberto DH.Cirilo Villaverde de la Paz es el autor de la clásica novela cubana Cecilia Valdés o La loma del Ángel, considerada la obra cumbre de las letras cubanas del siglo XIX. Nació en San Diego de Núñez, Pinar del Río, el 28 de octubre de 1812 y falleció en Estados Unidos el 23 de octubre de 1894. Sobre la visita de este notable cubano por el pueblo de San Antonio de los Baños le propongo conocer hoy.

Según refiere Julián Vivanco en su obra ‘’Estampas antiguas de San Antonio’’, en la mañana del 20 de marzo de 1839 Cirilo Villaverde salió en tren desde La Habana en compañía del notable paisajista francés Alejandro Moreau y el Presbítero Francisco Ruiz, catedrático del Seminario de San Carlos de La Cabaña, rumbo a Ceiba del Agua. En aquellos años el ferrocarril seguía hasta Bejucal, por tal motivo los 3 viajantes se bajaron en Rincón y emprendieron camino hasta San Antonio guiados por un joven de color. Alrededor de las 11 de la mañana avistaron el pueblo. En la descripción que realiza Villaverde plantea: ´´…No puede negarse que San Antonio es uno de los pueblos más considerables y bellos de nuestras poblaciones interiores del departamento occidental de la Isla…´´. Se refiere además a la presencia de construcciones modernas, tiendas de lencería, de comestibles, ferreterías, fondas, posadas, boticas, el hospital, el cuartel, la iglesia, la diputación patriótica, la escuela y otros sitios.

Durante el recorrido por la Villa, Cirilo Villaverde junto a sus compañeros de viaje, vieron una casa de madera, con techos de guano, rodeada de una cerca de palos redondos la cual tenía un letrero que decía ´´Corral del Consejo´´. Tuvo Villaverde que explicarle a su amigo francés Moreau que se trataba del lugar donde el Ayuntamiento de la Villa encerraba los animales que se encontraban sueltos en el pueblo y hacían daño a los vecinos. Pero lo que realmente les llamó la atención fue un grupo de casitas similares a esta, ubicadas en la línea de la calle que va derecho al puente del río. Estas viviendas estaban divididas entre sí por cercas dentro de las cuales había muchas flores, aves y árboles frutales. Sobre el puente pudieron contemplar la corriente del río Ariguanabo y sus márgenes cubiertas de ranchos y baños. Cirilo Villaverde y sus amigos observaron además el movimiento comercial e industrial de la Villa y descansaron en una posada. Luego continuaron el viaje hasta Vereda Nueva y de ahí hasta Ceiba del Agua donde se hospedaron en un cafetal cercano al pueblo.

Fuente: Estampas antiguas de SAB, de Julián Vivanco.