Escudo de San Antonio de los Baños.
La heráldica es la ciencia del blasón. Según la Real Academia de la Lengua Española, el blasón es el «arte de explicar y describir los escudos de armas de cada linaje, ciudad o persona». Es también un campo de expresión artística, un elemento del derecho medieval y de las dinastías reales hasta nuestros días.
Revisando añejas hojas del periódico El Fígaro, encontramos algunos comentarios sobre la heráldica cubana. Ello nos motiva a conocer sobre los escudos de San Antonio de los Baños y Vereda Nueva.
Cada una de las figuras de armería o blasones de un escudo tiene una significación expresa y determinada por las leyes de la heráldica que no pueden ser modificadas o inventarse a capricho. Los símbolos heráldicos no son emblemas exclusivos de las monarquías o de la realeza que las repúblicas deben destruir o rechazar. Por ejemplo, el haz romano, la estrella y el gorro frigio son símbolos republicanos. Una lira o una corona de laurel significan lo mismo en tiempos de Julio César que en la actualidad.
La poca atención puesta por los cubanos, desde el establecimiento de la República en 1902, al arte del blasón, ha traído como resultado innumerables irreverencias. La interpretación heráldica del escudo de la Villa del Ariguanabo, indica la vocación católica de sus pobladores. En uno de los cuarteles del escudo se revela que el Cabildo reconocía como único soberano a los reyes de Castilla y León. Según los especialistas del tema, dada la premura con que el Ayuntamiento definió sus símbolos heráldicos, cometió algunos errores en el diseño del escudo de la localidad.
Otro caso curioso de la heráldica de inicios de la República lo constituye el escudo de Vereda Nueva. En su parte superior el haz de varas está coronado por un sombrero con la escarapela mambisa en lugar del gorro frigio. En el cuartel superior la imagen de la construcción más emblemática del caserío: la iglesia de Nuestra Señora del Pilar. Su cuartel inferior está decorado con tres plantas abundantes en los campos veredanos de los siglos XVIII y XIX: el tabaco, el maíz y el café. Debajo, aparece una rama de laurel sobre la cual se descorre una cinta azul con la inscripción Vereda Nueva. Así de curiosos son los escudos de dos pueblos del Ariguanabo.


