Un tesoro en Artemisa

Mártires
Con  200 años de existencia, la villa de Artemisa acumula un vasto caudal histórico; sus hijos, tradiciones y realidades, enaltecen el ego de los lugareños en cualquier sitio donde residan.

Entre las peculiaridades del municipio se halla el Mausoleo a los Mártires de Artemisa, distinguido con la categoría de monumento nacional, y que rinde homenaje a los combatientes caídos el 26 de julio de 1953, en los asaltos a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo.

Escala ineludible para los peregrinos admiradores de la historia, constituye el memorial gestado por los arquitectos María Dolores Espinosa, Marcial Díaz y Augusto Rivero; e inaugurado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el 16 de julio de 1977, coincidiendo con el vigésimo cuarto aniversario de la epopeya del Moncada.

El memorial, constituye una obra vigente de proyección de los mártires hacia la comunidad que los vio nacer. En un entorno de palmeras, majaguas y ocujes, está el reparto La Matilde, lugar de residencia de muchos de los revolucionarios que partieron hacia el Moncada, y sitio donde se erige la edificación con diferentes locales que evidencian la historia del pueblo de la Villa Roja, a partir del golpe de Estado de Fulgencio Batista en 1952.

Con forma de cubo geométrico, el monumento a los mártires artemiseños caídos en la gesta del Moncada tiene una lápida de grandes proporciones, revestida de granito que cobija los restos de los audaces revolucionarios, y sobre la cual se alza una estructura monumental conocida como el Cubo de la Victoria.

Al frente, muestra un vitral con la imagen de Fidel y un grupo de rebeldes en la Sierra Maestra. Los nichos representados por cubos geométricos de mármol, cada uno con el nombre de un mártir artemiseño caído en las acciones del 26 de julio de 1953, aparecen en paredes en forma de talud, de modo que entra el aire y la luz.

Las bóvedas que identifican a los combatientes, circundan la sala que posee un nicho central en el cual se depositan flores en homenaje a los mártires.

Un túnel dispone la entrada al monumento, seguida por paños de barro cristalizado. En el primero, se representan las manifestaciones de lucha de los  jóvenes contra la barbarie del tirano Batista; mientras el segundo, recuerda los lugares donde entrenaban y se reunían los artemiseños.

El color negro del techo simboliza la realidad que vivían los cubanos, luego del golpe de Estado de Batista. La primera Marcha de las Antorchas, en ocasión del centenario del natalicio de José Martí; y las acciones del Movimiento Revolucionario 26 de julio, ocupan otros espacios del mausoleo.

Una figura gigante de Martí, autor intelectual del asalto al cuartel Moncada; y la sala-museo sobre la situación de Artemisa, antes y después del triunfo de la Revolución, se muestran en el sitio histórico. En esta última área  se exponen  los logros de la ciudad en sectores prioritarios como: la salud, educación y deporte, a la vez que exhibe objetos de valor, pertenecientes a los asaltantes al cuartel Moncada.

El 17 de enero del 2000, coincidiendo con  el aniversario 41 de la entrada de Fidel y el Ejército Rebelde a la ciudad de Artemisa, surgió un nuevo panteón en el mausoleo, para situar los restos de los combatientes participantes en las acciones del 26 de julio de 1953 y que sobrevivieron al triunfo de la  Revolución. Vida y tradición de lucha, afloran en el Mausoleo a los mártires de Artemisa, recinto que por su  naturaleza, es escenario indispensable para cualquier visitante.

Su valor histórico, cultural y social, la solemnidad y la evocación, se adueñan del mausoleo donde emerge la obra de los combatientes porque ¡Hay sangre de Artemisa brillando en la Bandera!


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