“…No basta haber sido revolucionario ayer, hay que saber ser revolucionario hoy, hay que saber ser revolucionario mañana…” Esta fue una de las tantas motivaciones que dejó para el futuro de Cuba el Comandante Fidel Castro mientras pronunciaba un discurso, a propósito del sexto aniversario de los Comités de la Defensa de la Revolución (CDR), el 28 de septiembre de 1966.
Hasta nuestros días han llegado tales palabras que, con el activo papel de los cederistas desde los barrios, enfrentan los planes de los que quieren hacer volver atrás las conquistas de la Isla, así como valores propios como el entusiasmo, la iniciativa, el altruismo, humanismo y combatividad. Valores que fueron aprendidos de quienes nos antecedieron y que hoy corresponde defender al precio que sea posible.
Casi se despide el mes de septiembre. Hay quienes engalanan sus cuadras, mientras otros preparan las sorpresas que devolverán a la familia una de las celebraciones más populares, tradicionales y masivas del país. Millones de ciudadanos cubanos, a partir de los 14 años de edad, integran la organización de grandes desafíos, que de cara con el porvenir siguen la meta de vencer o morir.
Hablar de los CDR es también referirnos a su creador, Fidel. El hombre que hizo sueños realidad y el que dejó su ejemplo en aras de sentirnos útiles por el bien personal y por el de los demás. Cada zona, circunscripción, barrio y familia tiene una responsabilidad: esforzarse por el beneficio de la comunidad. A partir de ese propósito y luego de realizado, crecen las metas y abundan -por los alrededores- intenciones de fomentar los beneficios de nuestros vecinos, la población y el pueblo. Se redoblan los esfuerzos para mantener la tranquilidad ciudadana, y fíjese si es humanitaria esta organización cubana que participa en el noble acto de donar sangre y contribuye a la preservación de recursos naturales mediante la recolección de las llamadas “materias primas”.
Los CDR son el reflejo de la obra revolucionaria -planificada y alcanzada- por Fidel y ese grupo de hombres que salió precisamente de los barrios para transformar la realidad de Cuba y apostar por la dicha humana. Los CDR son la historia aún viva, el pasaje justo de lo que somos, el camino hacia nuestras convicciones y la posibilidad renovadora que incluye osadía y frescura.
Estamos en Congreso. Van en ascenso las ideas solo con una intención: ser más revolucionarios desde el hogar, cumplir con la Patria, además de ser arquitectos del mañana, tan solo utilizando ese lema que demuestra que a la vanguardia va el comité.
Fidel lo dijo: “¡Mientras existan en el hombre ansias de progreso, de superación, de perfeccionamiento, tendrán una tarea los CDR!”- Ahora, corresponde actuar.