Escuela primaria Livia Gouverneur, uno de los centros escolares recién reparados. Foto: Dayamí Tabares R/A.
Mucho se escucha y se habla sobre el conocido aporte del uno por ciento, pero lo cierto es que, aunque la población conoce sobre su existencia, poco domina sobre su significado, uso y destino.
Este aporte no es más que la aplicación de un tipo impositivo del uno por ciento sobre los ingresos brutos por las ventas de bienes o prestación de servicios,atribuibles a cada establecimiento o a la propia empresa, sociedad o cooperativa. Siempre y cuando esta genere por si misma tales ingresos, aportándose al presupuesto municipal. Quizás algunos lo vean como un tributo o una imposición, pero lejos de ello, esta contribución beneficia en muchos aspectos a quienes la realizan, pues el dinero se destina con fines de desarrollo en todos los sentidos dentro del territorio.
En San Antonio de los Baños, centros como la panadería del Reparto Raúl Hernández Vidal (Base Aérea), la escuela primaria Livia Gouverneur, la reparación de aceras y las vallas a la entrada del pueblo, la construcción de nuevas paradas y restauración de otras, así como supiaderos o recolectores de basura, son algunos de los beneficiados con este aporte.
También varios colectivos se destacan en su aporte al uno por ciento, lo cual ayuda al desarrollo local, hablamos de la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) Batalla de las Guásimas, Tabaco Torcido, Chocolé, la Empresa Tabacalera Lázaro Peña y el Matadero de Aves, pero la insatisfacción es más extensa que las palabras y firmas para la inversión desde este aporte.
Aún hay mucho por hacer, existen preguntas sobre qué sucederá y cuándo con otros centros o instituciones como el Círculo de Artesanos, Casino Español, Cine Casino, La Alameda, áreas de gran tradición popular.
Creo que es más que necesario la explicación pertinente al pueblo -y pienso que los delegados pueden hacer un meritorio trabajo- de qué se va a reconstruir, cuál es el orden de las prioridades, incluso identificar las áreas de manera que la población sepa qué se hace y si viene por el uno por ciento u otra vía.
La población tiene el derecho de conocer qué se está haciendo en el territorio, qué sectores aportan y cuánto, cuáles se destacan y las razones por las que la ejecución de otras no se materializa. Eso ayuda a saber por dónde vamos y cuánto falta.

