¿Por qué se opuso Santiago de Las Vegas? (Parte 2)

Retrato de Carlos IV por Francisco de Goya (1789).Retrato de Carlos IV por Francisco de Goya (1789). La fundación de la Villa de San Antonio Abad fue autorizada por el Rey de España el 22 de septiembre de 1794.

Desde el primer momento de esta determinación el Cabildo de Santiago de Las Vegas se pronunció en contra.

Como parte de las investigaciones solicitadas por el Cabildo de Santiago de Las Vegas sobre su interés de que el pueblo del Ariguanabo perteneciera a su jurisdicción se comprobaron las acciones del Marqués de Monte Hermoso, quien desde el año 1779 se proponía la fundación de San Antonio. La construcción de la Iglesia y el pago de un maestro para los niños de los vecinos figuran entre las primeras acciones llevadas a cabo por el marqués. En el año 1804 todavía se tramitaba este pleito y fueron llamados los principales y más antiguos vecinos de San Antonio, que fueron los primeros pobladores de la región para que declararan en este litigio. Todos coincidieron en que el corral, sitio, poblado, caserío o diezmería nunca fue barrio de la jurisdicción de Santiago de Las Vegas.

En el texto Historia Colonial Ariguanabense de nuestro primer historiador oficial José Rafael Lauzán, luego de revisar los antecedentes documentales del suceso, puntualiza varias conclusiones. Entre ellas se refiere a la intención de los dirigentes de Santiago de Las Vegas, los cuales poseían una tendencia expansionista que generó, en muchas ocasiones, pleitos y discordias entre las autoridades de ambos poblados. Además la jurisdicción eclesiástica del Hato del Ariguanabo estaba asignada al Curato del Cano y quedaba en lo político con el gobierno de La Habana. Estas condiciones le daban entonces a nuestra Villa una característica especial. Producto a las protestas originadas por la fundación de la Villa de San Antonio Abad se desarrolló un proceso que duró años, sin embargo quedó demostrado que el Hato del Ariguanabo tenía una jurisdicción propia. Demostrado está que desde mucho antes de la fecha fundacional ya vivían personas a orillas del río Ariguanabo. Pero esa es otra historia.

Fuente: Estampas Antiguas de San Antonio de los Baños, de Julián Vivanco, tomos I y II.

Historia Colonial Ariguanabense, de José Rafael Lauzán.