¿Cómo queremos que sea el mañana?

¿Cómo queremos que sean el hombre y la mujer del mañana? ¿Qué estamos haciendo padres y maestros para garantizar ese ser social diferente, pero atemperado a sus tiempos? Preguntas que se deben hacer una y otra vez el familiar, vecino o profesional que tenga la responsabilidad de educar las futuras generaciones en pos de un mundo mejor. En especial los maestros, a quienes se les considera guía y ejemplo de nuestras niñas y niños.

Son otros tiempos, hay dificultades en el sector, sin embargo, la educación en Cuba es uno de los pilares más importantes. El entusiasmo de un nuevo curso escolar lo pudimos percibir “en primera persona” hace solo unos días. Los de mayor experiencia apoyaban a los que asumen por primera vez, mientras todos fusionaban sus conocimientos buscando un curso escolar con calidad, amparado en los principios de la sociedad cubana y en el cual no se pierda el binomio familia-hogar que es tan necesario.

Pero hoy en el comentario quiero referirme al ejemplo del docente como patrón en la formación y educación de los escolares. Ese niño, luego de concluir la jornada laboral, llega a la casa, socializa con la familia y de in mediato le vemos imitar a su maestro: “No hiciste la tarea”, “debes atender”, “silencio”, “pide permiso”, “escribe correctamente”, “felicidades”; son algunas de las frases que más corean demostrándonos el espejo invisible que existe entre unos y otros.

Entonces, si los escolares son capaces de repetir gestos, palabras y conductas de los profesores por qué no incentivarle buenos hábitos en aras de crear un mundo mejor, donde exista el amor a la naturaleza, la admiración por lo que es correcto, la sencillez, el respeto, la solidaridad, la cortesía, los modales y el cuidado de la imagen en todo momento.

El maestro es la fuente mineral de la que se nutre a diario su estudiante. Por eso llegue al aula a impartir una excelente clase, eso se revierte en los resultados académicos; utilice la profesionalidad que adquirió mediante su preparación y la que le aporta la vida para que su aula sea el mañana. Termino y lo hago con las palabras del comandante Fidel Castro cuando dijo en octubre de 1973… “para formar a esas futuras generaciones, lo esencial es la semilla, lo esencial es el maestro”. Pensamiento que resume la responsabilidad más amplia por el hombre nuevo.