En 1987 la informática no atravesaba cada esfera de la vida diaria del modo en que lo hace hoy, y Cuba no era la excepción. Sin embargo, en el país comenzaba un ambicioso proyecto social que pretendía enseñar computación a la mayor cantidad posible de niños y jóvenes. Así, el 8 de septiembre de ese año surgieron los Joven Club de Computación y Electrónica, una idea que llega a sus 31 años y que desde entonces se renueva de acuerdo a los tiempos.
«En todos estos años, los Joven Club han tenido un desarrollo vertiginoso. Hoy todas las instalaciones cuentan con trabajadores especializados y en el Ariguanabo los tres gozan de la asistencia de una población diversa.
Con este personal capacitado se han podido ampliar los servicios y cursos. Además de formación básica, especializada y de postgrado, existen cursos para niños, otros para discapacitados y personas de la tercera edad, todo ello hacer valer su condición de asistencia a la familia cubana.
Trabajadores y estudiantes de la localidad ariguanabense, reciben asesoría, documentación, informaciones y los dispone para proyectos individuales y colectivos.
Gracias a la labor de estos centros -además de este gran propósito- las acciones de este año responden a la modernización de la red y su preparación para una gama de servicios más acordes a los tiempos.
Así los Joven Club de Computación y Electrónica pretenden ser un espacio más cercano a la familia, uno que sea capaz de educar y entretener, pero que sobre todo sea popular y asequible para todos.