Por la ruta de Maceo y Panchito

Mausoleo del Cacahual, declarado Monumento Nacional.Mausoleo del Cacahual, declarado Monumento Nacional. La provincia de Artemisa posee cinco sitios declarados monumentos nacionales, que por los valores históricos, culturales y sociales que representan, merecen ser conservados para las actuales y futuras generaciones de cubanos.

El Mausoleo a los Mártires de Artemisa; La Casa Natal de Rubén Martínez Villena, y la de Carlos Baliño; el antiguo cafetal Angerona, y el Complejo Monumentario Antonio Maceo, son los lugares que ostentan la referida categoría, otorgada por la Comisión Nacional de Monumentos.

 

Un conjunto de tarjas, nichos y obeliscos, erigidos en los lugares donde hizo escala la tropa mambisa del patriota Juan Delgado, durante el recorrido de la custodia de los restos mortales de Antonio Maceo y de su ayudante Francisco Gómez Toro, hasta llegar al sitio de las inhumaciones en El Cacahual, conforman el Complejo de Monumentos Antonio Maceo.

 

Las diferentes zonas se identifican con pequeños obeliscos y tarjas informativas, que se ubican en los municipios de Bauta, San Antonio de los Baños y Bejucal. El primero de los sitios históricos de ese complejo de monumentos, se halla en San Pedro, en el lugar del combate donde perdieron la vida el Titán de Bronce y su ayudante Panchito Gómez Toro; y desde donde un grupo de patriotas trasladó los cuerpos por varios kilómetros hasta el lugar de la inhumación, para impedir que cayeran en manos del ejército español.

 

Una tarja en la finca Montiel, aledaña a la zona de batalla, señaliza la ruta de quienes protegían los cadáveres de Maceo y Panchito en el traslado hasta la sepultura.

 

Del mismo modo, en la vía San Pedro a San Antonio de los Baños, existe un rótulo que indica la entrada al Pozo El Lombillo, territorio donde fueron lavados los cuerpos teñidos de sangre de Maceo y Panchito. En el propio sitio aparece otra tarja con la descripción del velorio y la guardia de honor ofrendada a los dos mambises.

 

En la Cooperativa Gilberto León, y en el asentamiento poblacional La Ceiba,-ambos en territorio ariguanabense- así como en la salida de Bejucal al Cacahual, aparecen otros monolitos que indican el camino seguido por los mambises hasta la sepultura de los cuerpos en El Cacahual.

 

En este último sitio existe hoy un mausoleo que fue objeto de varias transformaciones. El erigido inicialmente, fue obra del arquitecto Esteban Duque de Estrada, y se creó sobre una explanada a la que daban acceso tres gradas de cemento. Poseía una columna inconclusa con lápidas de mármol, que servía de base a una estrella de cinco puntas, circundada por un enrejado de hierro, y alrededor del monumento se construyó un parque.

 

Después del primer lustro del siglo XX, el monumento se transformó, y para esa segunda versión se aprovechó la plataforma circular existente, pero se modificó la base pentagonal, las puntas de la estrella se eliminaron y se levantó una columna más alta. Al frente se situó una tarja del escultor y político italiano Héctor Ferrari, y las cinco lápidas fueron colocadas en los diferentes puntos cardinales.

 

La actual modificación del Mausoleo de El Cacahual, pertenece al escultor Teodoro Ramos Blanco y al arquitecto Edmundo Montelier García. Consta de dos sarcófagos iguales, unidos por igual número de columnas truncas que simbolizan el sacrificio de nuestros héroes y el homenaje del pueblo cubano; y los tres escalones representan las etapas de lucha en el período colonial.

 

El Mausoleo de El Cacahual se distingue por sus valores históricos, como escenario de significativas ceremonias patrióticas y por su atractivo ecosistema.              


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