El buen trato siempre se agradece.
La Resolución No. 54 del 2018, referida a las indicaciones para la protección al consumidor en el Sistema de Comercio Interno, visualiza cuáles son los aspectos a garantizar en pos de proteger los derechos de los clientes.
La cortesía, el buen trato y la higiene de los lugares, forman parte de esa amalgama que brinda satisfacción a las personas y calidad a las propuestas. Porque algo tan sencillo como ser agradable con el cliente, explicarle todas las opciones que tiene al consumir una oferta o comprar determinada mercancía, escuchar sus sugerencias, hasta algo que nos pudiera parecer menos relevante, como la conservación y embellecimiento del establecimiento comercial, pueden marcar la diferencia entre hacer una próxima visita o pasar un mal rato.
¿Cuántas veces, solo por el aspecto que muestra un lugar y por la forma en que se comporta su personal, hemos decidido mejor no entrar? También sucede lo mismo con la venta de productos alimenticios, sobre todo de aquellos que exigen un proceso de elaboración en los propios establecimientos, pues por muy rico que pueda estar, por ejemplo, un pan con queso o perro, si este no es aceptado por la presencia y rondan moscas en la vitrina, y el confort es poco, muchos decidiremos no degustarlo.
Pienso que a todos nos gusta que nos digan: buenos días, ¿qué desea?, y que cuando preguntemos nos contesten como debe ser. Todos merecemos un buen trato. Siendo humanos no importa la moneda en que paguemos un servicio, no importa cómo nos vistamos, la atención a la población debe ser igual para todos y creo que un pueblo como este lo merece. De ahí, que sea necesario insistir en la cultura de atención al cliente. No sólo para que el consumidor sepa sus derechos y los haga respetar, sino también para que aquellos que ofrecen el servicio no olviden las normas de educación formal y de respeto a su trabajo.

