El desarrollo de relaciones interpersonales en la vida cotidiana y en el centro de trabajo es normal y necesario. El inconveniente inicia cuando las mismas interfieren con el cumplimiento de las obligaciones laborales o cuando el trabajador se excede en el ejercicio de sus libertades con sus compañeros. Por ello debe primar ante todo el respeto y la autoridad.
¿Pero nos hemos sentado alguna vez a pensar el significado real de estos términos? Considero que respeto y autoridad, son dos palabras valiosas e importantes. La primera en su acepción de “miramiento, consideración, deferencia”, conlleva la ausencia total de violencia. Si el respeto fuera practicado universalmente no habría guerras, no habría violencia de género, no habría violencia en las escuelas, no habría violencia en las familias y evidentemente, tampoco habría violencia en el ámbito laboral.
Un simple y sencillo término que, aplicado a la vida real, supone la armonía total en la convivencia, tanto interpersonal como con los animales y la naturaleza. Resulta sorprendente pensar que la falta de respeto es la cuna de las manipulaciones, agresiones físicas y morales, discordia, en definitiva, de la violencia en cualquier espacio.
Mientras que la autoridad es el privilegio de primacía que se reconoce en la influencia, por ejemplo, la de un individuo ante un colectivo. También es el prestigio meritorio de una persona u organización en su calidad o competencia sobre cierta materia.
En el trabajo se requiere establecer una comunicación constante con las personas, pero siempre desde el respeto y la autoridad, generando así relaciones interpersonales sanas. Respetar las condiciones individuales de los compañeros en el centro laboral es la clave para un ambiente positivo y más productivo.
Comportamientos sencillos pueden ser la clave de esa convivencia feliz. Por ejemplo hablar con un tono de voz moderado, a nadie le gusta oír peleas de pareja, regaños a hijos o insultos a cobradores, mucho menos cuando está concentrado en su trabajo. Limpiar su espacio y cualquier área también es una demostración de cordialidad y buenas costumbres que los compañeros valorarán.
Tomar cualquier objeto del escritorio o gaveta sin pedir permiso previamente es molesto y peor aún, agarrar el último suministro sin ocuparse de hacer un nuevo pedido, dejando esa tarea a la siguiente persona que necesite el mismo material. Llegar tarde a las reuniones denota irrespeto a los superiores y demás compañeros de trabajo.
Hay otras acciones que pueden incomodar grandemente, tales como pedir que mientan por usted, un irrespeto que se comete con frecuencia. Las maldiciones o insultos sólo porque ha hecho algo mal o porque otro se ha equivocado, también molestan y peor aún, culpar a otros por sus errores. Igualmente, o más ofensivo es tomarse los créditos por el trabajo hecho por otra persona.
Los beneficios de mantener relaciones interpersonales sanas en los centros de trabajo son diversos y esto permitirá contar con armonía en la organización, además de comunicar la información adecuada en el lugar, momento y con las personas apropiadas.
Las relaciones interpersonales en el trabajo son valoradas positivamente, pero también pueden convertirse en un factor de estrés. Las malas relaciones con los compañeros, los superiores, los subordinados, o la falta de cohesión del grupo, las presiones y un ambiente molesto en el trabajo, llevan a un incremento del estrés entre los miembros de la organización. Las posibilidades de comunicarse y el apoyo social, son factores importantes para amortiguar los efectos negativos del estrés laboral sobre la salud y el bienestar.
Considero que la clave para mantener buenas relaciones laborales está en predicar siempre con el ejemplo, desde el respeto y sin perder la autoridad que nos acredita.