Lázaro Bruzón.La noticia de la ausencia de Lázaro Bruzón en el equipo nacional cubano para la Olimpiada Mundial de Ajedrez, prevista para Georgia en septiembre de este año, nos hace pensar en una pobre actuación de los nuestros frente a los “monstruos” del ajedrez mundial.
El refranero popular nos regala un proverbio y lo utilizo porque viene muy ajustado al caso del ajedrez cubano actual. “Éramos pocos y parió catana”. Mejor dicho… “Éramos pocos y tampoco estará Bruzón”
La Comisión Nacional informó que el holguinero, ahora número uno del ranking, viajó al exterior por razones personales y para intervenir en un evento preparatorio. Se supo además que desde hace unos días, enfrenta un tratamiento médico demandado de reposo y otros pasos no compatibles con la competición universal.
Al saber de la lamentable ausencia, surgen las preguntas: ¿Está cuesta abajo el ajedrez cubano? ¿Terminaron para Cuba los años de buenas actuaciones en Trípoli, Linares y Bakú? ¿Podrá Cuba repetir la medalla de plata de Leinier Domínguez, en la última cita olímpica?
Leinier Domínguez.
Considero que sin los dos mejores jugadores del patio, Leinier Domínguez y Lázaro Bruzón, Cuba no tiene nada que aspirar en la Olimpiada de septiembre. Llevamos un equipo modesto en cuanto a resultados internacionales históricos. Yusnel Bacallao, Isán Ortiz, Yuri González, Omar Almeida y Yasser Quesada, integran la nómina cubana y tiene por delante el difícil reto de poner en alto el prestigio del ajedrez cubano.
Estados Unidos, Noruega, China y Rusia, parecen ser los de mayores opciones de coronarse en la próxima olimpiada mundial de ajedrez. Participar es bueno, porque permite medirse con los mejores, pero la realidad es grande y taparla con un dedo es muy difícil.
Cuba estará en la Olimpiada Mundial de Ajedrez, solo para ganar experiencia, porque sin Leinier y Bruzón las opciones son nulas. Ojalá me equivoque y nuestro equipo suba al podio de premiaciones, pero es bastante improbable. Al menos esa es mi opinión.

