Yipsi Moreno, Martillista cubana. Una de las grandes atletas cubanas de todos los tiempos.
Hoy quiero dedicar esta crónica a la mujer deportista cubana. Esa que le regala triunfos a su patria con el aroma suave de su sonrisa, la elegancia eterna de su presencia y la grandeza de un corazón donde se guardan alegrías y nostalgias, recuerdos y vivencias, que duermen eternos en el firmamento deportivo cubano.
Princesas del músculo, artífices del sacrificio, la entrega, el sudor diario en el entrenamiento y la ilusión premiada, con una medalla en la más exigente competencia deportiva. Cómo no hablar de ustedes en este mes de agosto. Eternas soñadoras de la vida, pacientes amigas del cariño, la bondad, el sacrificio de ser madres y la inmensa pasión de regalarnos medallas olímpicas y mundiales.
Ana Fidelia Quirot, corredora cubana, Medallista Olímpica.
Esta crónica es para traer al presente los memorables triunfos de Aurelia Pentón, María Moré y María Caridad Colón. Ellas, las pioneras, dejaron percibir el brillo en sus pupilas con los éxitos de las espectaculares “Morenas del Caribe”, los ipones de Driulis González o Legna Verdecia, la impresionante carrera en el ovalo de nuestra Ana Fidelia Quirot con sus cinco títulos en Grand Prix y los records en inmersión de la gran Deborah Andollo.
Maria Caridad Colon, jabalinista cubana, Campeona Olímpica.
Hablo de la mujer cubana y siento en el susurro del viento, los aplausos tras la medalla de plata de Yohanka González en el ciclismo de pista, hago volar la imaginación y clavo los pinchos de mis zapatillas, junto a los de Yargelis Savigne y sus títulos mundiales.
Yoanka González, medallista olímpica cubana en ciclismo.
Lourdes Medina vuelve a despertar aplausos en el auditorio de Indianápolis con sus evoluciones en la Gimnasia Rítmica y las piezas del ajedrez se mueven intrépidas y valientes de la mano y el talento de la joven Yaniet Marrero.
Así es la mujer cubana, la de nuestro deporte revolucionario, limpio y sin manchas, sin el fraude y la mentira. Ellas, a músculo puro, han defendido el suelo patrio y disfrutado con las notas del Himno de Bayamo y la pureza en el viento, de nuestra enseña nacional en lo más alto del podio.
¡Gracias por existir!, mujer cubana. De ustedes nacemos y a ustedes nos debemos. Feliz 23 de agosto y que vengan nuevos triunfos, para que los hechos digan más que las palabras.

