Vereda Nueva y los primeros mártires cubanos

Soles y rayos de BolívarSoles y rayos de Bolívar

Las primeras logias masónicas de ideología liberal surgieron en Cuba con la llegada de oleadas migratorias de ascendencia francesa. Los ideales de libertad, igualdad y fraternidad, proclamados por la Revolución Francesa, resonaron en la Mayor de las Antillas. En la localidad de Vereda Nueva nació una de estas instituciones que fue reprimida a sangre y fuego por las fuerzas españolas en agosto de 1823.   

En 1820, procedente de Estados Unidos, arribó a Cuba el Coronel del Ejército Independentista Colombiano José Francisco Lemus. De nacionalidad cubana encontró a la población influida por los sentimientos liberales que se fortalecieron con la instauración del régimen constitucional en España.

Descubrió que las logias servían de marco para discutir los problemas políticos, intercambiar ideas y crear planes para restablecer la Constitución. A mediados de 1821 Lemus se puso de acuerdo con el oficial colombiano Barrientos y montaron la logia masónica denominada Los Soles de Bolívar. Según sus rituales el iniciado debía dar muestras evidentes de amor a la institución y a su finalidad: crear la república de Cubanacán, independiente de España. Cada afiliado debía traer por lo menos siete personas a la Logia para llegar al grado de Sol, haciendo un juramento de fidelidad a esa causa. Así se fue llenando el territorio nacional de instituciones fraternales deseosas de la independencia patria.
 

La Gran Logia Española de Francmasones del Rito de York en la Isla de Cuba quedó constituida en octubre de 1822. A sus sesenta y seis logias afiliadas se les cursó una circular para conocer si estaban dispuestas a sostener la Constitución de la Isla en caso de sucumbir en la Península. Puesto al tanto de la decisión el Capitán General de la Isla, Francisco Dionisio Vives, declaró antipatriótica e ilegal la sesión. Luego decretó la disolución de las logias que abrigasen el propósito de mantener en la Isla el régimen constitucional. Las protestas contra la arbitraria disposición de Vives se sintieron en toda la Isla.
 
En la Conspiración de Soles y Rayos de Bolívar participaron ciudadanos blancos, negros y mulatos de La Habana y Matanzas. Los afiliados de la Logia Flor de la Perseverancia número cincuenta y seis de Vereda Nueva se negaron resueltamente a disolver su amada institución. Así y casi sin proponérselo, esta localidad iniciaba su actuación en las luchas políticas de Cuba. El Capitán General Francisco Dionisio Vives ordenó disolver la logia Flor de la Perseverancia, que ocupaba una casa próxima al parque de la iglesia. Asaltado el inmueble, fueron salvajemente atropellados los indefensos y pobres guajiros allí reunidos.

El 13 de agosto de 1823 la partida de Domingo Armona masacró a los conspiradores veredanos. No satisfechos con descargar sus sables sobre las espaldas de aquellos infelices, destruyeron archivos, documentos, símbolos y muebles. Creyeron que así lograrían acabar con el espíritu de rebeldía que habían mostrado los afiliados de la Flor de la Perseverancia.

Los seis negros conspiradores de Vereda Nueva se convirtieron en los primeros mártires por la independencia de Cuba, según el criterio de algunos historiadores. Referencias a esta página sublime de la historia ariguanabense usted puede encontrar en Historia documentada de la masonería en Cuba, de Aurelio Miranda Álvarez.

Los doctores Eduardo Torres-Cuevas y Oscar Loyola Vega en su Historia de Cuba 1492-1898, abordaron este particular. Si fueron o no los masones veredanos lo primeros mártires por nuestra independencia no es lo fundamental de la historia, sino el derroche de coraje y el sentimiento patriótico que los llevó a conspirar contra el oprobioso régimen. En el 150 aniversario del inicio de nuestras gestas emancipadoras, recordar este hecho es revivir la vocación patriótica de los cubanos.


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