En tiempos de informatización…

La utilización ordenada y masiva de las tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TICs) en la vida cotidiana, tras el propósito de satisfacer las necesidades de todas las esferas de la sociedad, no es más que el proceso de informatización de la sociedad; una estrategia recurrente que asume el estado cubano demostrando su voluntad política para garantizar la eficiencia, la productividad y la excelencia.

Ese empeño, resultado del pensamiento del líder indiscutible de la Revolución Cubana Fidel Castro, deja de ser una semilla y comienza a dar sus primeros frutos. Para los países subdesarrollados resulta un reto el logro de este propósito sin embargo varios programas actualmente en práctica, facilitan a nuestra sociedad acercarse hacia la llamada “era digital”.

Mucho se habla por estos días de informatización y ejemplos concretos demuestran cuánto se hace para introducir y dominar en la práctica social dichas tecnologías. Cuba asume cuantiosas inversiones con el objetivo de extender servicios de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa); se crean estructuras que almacenan y procesan la información, además de redes que ofrecen posibilidades de conexión a través de dispositivos informáticos (teléfonos celulares, tabletas, computadoras, etc.); se inauguran zonas Wifi para la navegación en internet, el correo electrónico en los móviles; se implementa la televisión digital terrestre mediante “las cajitas” como le conocen la mayoría de los ciudadanos y se introducen plataformas en el trabajo cotidiano de los sectores de la salud, la educación y la cultura.

En el caso particular de San Antonio de los Baños, la informatización demuestra avances: proyecciones para expandir radiobases 3G, oportunidades mediante tarjetas magnéticas, y operaciones bancarias por los móviles con sistema operativo Android. A ello sumamos el trabajo de los Joven Club de Computación y Electrónica, que en el constante empeño de facilitar la computadora a la familia cubana procuran un buen manejo de las tecnologías y el contacto con sitios nacionales y la red de redes.

Valido es también reconocer en el avance de la informatización, la posición del gobierno de los Estados Unidos que no se limita a crear campañas subversivas mediante estos soportes. Recordemos la red de mensajería paralela a los servicios nacionales Zunzuneo, que buscaba enviar contenidos en contra del gobierno cubana. Hace algún tiempo, según publican medios de prensa, se descubrieron programas secretos para promover acciones enemigas orientadas al estudio e identificación de personas que pudieran convertirse en “agentes de cambios”, y generar sucesos contrarrevolucionarios a artistas cubanos.

Los jóvenes son el grupo más vulnerable en cuestiones de informatización. A diario percibimos las consecuencias de la mala divulgación, el compartir contenidos personales y la falta de una cultura digital que traen serias consecuencias en el ámbito material, espiritual, incluso físico. Resta crear canales educativos capaces de promover un buen uso de las tecnologías, las redes sociales y desempolvar las incógnitas escondidas en el inmenso mundo de las pantallas y los teclados.

Informatizar es sinónimo de lograr la eficacia y eficiencia en todos los procesos que generen riquezas y aumenten la calidad de vida de los ciudadanos. Vale aclarar que nos resta demasiado camino por andar, pero Cuba ha demostrado su inclusión oportuna en aras de fortalecer el desarrollo sostenible. Ser conscientes, sin temor a equivocarnos, sin prisas pero sin pausas, nos llevarán a esa convivencia con el “nuevo mundo” y el “nuevo hombre” que exige la futura Sociedad de la Información.


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