Todavía no se apagan los ecos de los vigésimo terceros Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, Colombia, y ya debemos mirar hacia Perú 2019, donde serán los Juegos Panamericanos, evento por el cual, Cuba irá en busca de regresar a las primeras posiciones por países, lugar que perdió en Toronto, cuando Estados Unidos, Canadá y Brasil, coparon el podio.
¿Qué fortalezas tiene el deporte cubano para conseguir ese objetivo? Si realizamos un análisis profundo de la situación actual por la que atraviesa el deporte cubano en general, y el progreso de esas tres naciones, creo que resulta ambiciosa la meta de regresar a la lista de los tres primeros por países en Juegos Panamericanos.
La mirada está en Perú 2019, pero también se hace necesario mirar atrás y ver lo sucedido en Barranquilla, sin espejismos ni triunfalismos. En la cita regional más antigua del mundo, Cuba perdió en deportes colectivos en los cuales históricamente era favorito, como en el voleibol y el baloncesto femenino, además del béisbol. Ganó en disciplinas donde la calidad no es buena para este nivel regional, por tanto, no se puede pensar que igualmente lo hará en los Panamericanos, son los casos del softbol masculino, esgrima y tenis de mesa, entre otros.
En lo individual, se ganaron medallas que no estaban previstas, pero eso no puede significar cantos de sirenas, y pensar que en los Panamericanos sucederá igual. La natación, el clavado, las pesas, el polo acuático y el balonmano, rindieron lo mejor de sí en Barranquilla y se alzaron con oros, pero no es lo mismo Centroamericano que Panamericano.
No ganar los juegos de Barranquilla por naciones, es un indicio de la situación actual del deporte cubano. No nos llamemos a engaño. Cuba atraviesa por la peor crisis de la historia en el deporte y reconocerlo es de sabios. Son otros los tiempos, otras las mentalidades, otros los intereses que rigen al deporte en el área centro y panamericana. Por tanto, ¿Qué hacer para lograr mantener a Cuba en la élite panamericana? Élite, que repito, perdimos en Toronto.
Considero que debemos despojarnos de viejas ataduras, sin perder los principios del movimiento deportivo cubano, esos que enseñan a defender la bandera y al deporte sano, debemos pensar en rescatar a nuestras figuras del exterior. Atletas que un día nos dieron glorias y luego se fueron a buscar fortuna en otras tierras. Figuras emigradas que hoy defienden panteones extranjeros en lugar del nuestro.
Recordar algunos nombres sería bueno para darnos cuenta de la potencia de nuestros profesionales del deporte, de nuestros centros de alto rendimiento, de lo que gasta el país en formarlos, para después perderlos.
Orlando Ortega de los 110 metros con vallas, medallista de plata olímpico, Pedro Pablo Pichardo, reconocido triplista en la élite mundial, Robeisis Ramírez y Guillermo Rigondeaux, medallistas mundiales de la Escuela Cubana de Boxeo y los reconocidos peloteros Yulieski Gourriel, José Dariel Abreu, Yohenis Céspedes, Yaser Puig o Aroldis Chapman, prueban lo que afirmo.
La mirada en Perú no puede llevar pronósticos. Los Juegos Panamericanos de 2019 no pueden ser una camisa de fuerza para el deporte cubano. Vayamos sin pronósticos, conociendo nuestras fuerzas y debilidades. Entonces sabrá mejor cada medalla.

