A pesar del esfuerzo de nuestros deportistas en alcanzar una maratónica cosecha de medallas en los días finales de los vigésimo segundos Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, Colombia, Cuba perdió la hegemonía de la justa multideportiva más antigua del planeta, la cual poseía desde Panamá 1970 y tuvo que conformarse con el triunfo de México, al reinar con más de 130 metales.
Perdimos los Juegos Centroamericanos y del Caribe y… ¿Ahora qué? Preguntan los que aman el deporte cubano y sufren al ver el resultado. Para cualquier otra nación del Caribe, terminar segundos es un excelente premio, pero para Cuba no es así.
Somos una “potencia” deportiva en el área, pero eso no quedó patentizado en esta oportunidad. Son otros tiempos y aunque nos cueste decirlo, hemos perdido terreno ante países que elevan su calidad y roce internacional.
Es cierto que muchas naciones cuentan con atletas insertados, pero eso no justifica la derrota. Digo la derrota, porque nos acostumbramos a ganar, ganar y ganar y ahora, nuestro deporte pasó de princesa a cenicienta.
Los especialistas y entendidos pronosticaron a Cuba como campeona absoluta en la cita de Barranquilla, la dieron favorita, aunque no desestimaron la porfía con México y Colombia, porfía que se vio con los cafeteros, pero los aztecas, dominaron desde el principio.
Es verdad que hubo disciplinas donde Cuba no presentó competidores y México sí los tuvo, pero lo cortés no quita lo valiente. México ganó rotundamente. Si ahora no ganamos los Centroamericanos, ¿qué esperar para los Panamericanos de Perú en 2019 y la Olimpiada de Tokio en 2020?
No ganar los juegos y perder en el béisbol es suficiente para sentirse dolidos. La derrota de la pelota en Cuba es luto nacional y obligatoriamente hay que revisarse por dentro y cambiar todo lo que deba ser cambiado.
Tampoco se ganó en el baloncesto femenino, donde éramos favoritos y una Colombia crecida acabó con los sueños. Asimismo llegaron alegrías fuera de pronósticos, como la medalla en el clavado femenino, un lugar en el podio de la natación y la medalla por equipos en el tenis de mesa.
Cuba no ganó los juegos y eso es titular en cualquier medio de prensa del mundo. ¿Qué le sucedió al deporte cubano? Es la pregunta del año. La realidad es dura y admitirla es de sabios. Poco roce internacional, carencia de recursos materiales y financieros, deserciones de deportistas y pronósticos más allá de la realidad, atentaron esta vez en contra de un mejor resultado. Mejor resultado, que para nosotros, era ganar los Juegos Centroamericanos y del Caribe y no se logró.
Perdimos los juegos y… No es tiempo de hacer leña del árbol caído. Es tiempo de empinarse como los grandes y pensar desde ahora en los Panamericanos de Perú. Al menos esa es mi opinión.