José Martí sabía que el único camino para lograr la independencia definitiva de España era el reinicio de la lucha armada. Por esta razón la tarea organizativa para tan importante contienda estuvo en sus manos.
Martí, calificado como el más genial de los políticos cubanos, con un amplio y profundo pensamiento revolucionario, acudió a todos los que estaban interesados en la independencia de Cuba, en especial a los emigrados cubanos, tabaqueros en Tampa y Cayo Hueso. Fue en ellos donde encontró el sentimiento patriótico más profundo y el apoyo más vigoroso. El desarrollo de sus pensamientos lo hizo captar como factor esencial la necesidad de unificar y organizar las fuerzas patrióticas para preparar y llevar adelante una nueva etapa de guerra. Para ello, entre otras tareas, se planteó la de acercar a los veteranos de la guerra anterior con los que él llamó “los Pinos nuevos”, es decir, la nueva generación de revolucionarios.
Años después Fidel Castro organizó la guerra para liberar a su pueblo amado del yugo en que vivía. Jóvenes cubanos, liderados por este líder deciden el asalto al Cuartel Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en el año del centenario del nacimiento del Apóstol José Martí. En el histórico alegato de defensa "La Historia me absolverá" el Doctor Fidel Castro Ruz señaló: "Parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario, que su memoria se extinguiría para siempre, era tanta la afrenta... Pero vive, su pueblo es rebelde, su pueblo es digno... hay jóvenes que en magnífico desagravio vinieron a morir junto a su tumba, a darles su sangre y sus vidas para que él siga viviendo en el alma de la patria".
En la composición de esta Generación había una mezcla de sentimientos patrióticos, democráticos y progresistas; de verdadera pureza política y desinterés, como solo los trabajadores son capaces de experimentar, pues eran en su mayoría procedentes de familias humildes y experimentaban con terrible fuerza la conciencia o el instinto de la liberación social y política. Fértil fue su identificación con el ideario martiano.
El Programa del Moncada -La Historia me absolverá- refleja el edeario revolucionario de Martí, cuya vigencia histórica está en que se consagró a encontrar las vías para defender los intereses de la población más explotada del país y la independencia nacional, y el lugar que a Cuba le corresponde desempeñar en América y el mundo. Se ha cumplido con toda fuerza, energía y valor a partir del triunfo del 1 de enero de 1959 pues en esa fecha gloriosa también alcanzó la victoria la Revolución de Martí, aquella a la que el se refirió al decir: "Revolución no es la que vamos a hacer en la manigua, sino la que vamos a realizar en la República". Hoy esta generación está consciente de la labor de estos dos hombres grandes de la historia, que consagraron su vida por esta Isla llena de espíritu revolucionario.

