Abel, el Elegido que supo morir para vivir siempre (+Audio)

Abel Santamaría Cuadrado, calificado por Fidel como el más generoso, querido e intrépido de nuestros jóvenes, cuya gloriosa resistencia lo inmortaliza ante la historia de Cuba; fue elegido por su modestia, confianza y disciplina, como Segundo Jefe del Movimiento de la Generación del Centenario.

Entregó en cada acción lo mejor de sí; y para él lo primordial  era la libertad de su Patria, el nacimiento de un pueblo con igualdad de derechos y oportunidades. Pero como dice el cantautor Silvio Rodríguez, en su canción: lo más terrible se aprende enseguida, y lo hermoso nos cuesta la vida.
Fue un hombre que decidió cuál sería su futuro, a la hora precisa. Un joven ejemplo de modestia y sencillez; ferviente defensor de la ideología martiana. Se sentía orgulloso de ser cubano, y en más de una ocasión no dudó en expresarlo.

Persuasivo y ecuánime, gozó de un admirable prestigio entre el grupo de jóvenes que participó en el adiestramiento militar y en la búsqueda de recursos económicos, armamentos y uniformes, durante la preparación del cuartel general del movimiento en la Granjita Siboney, recinto de  hospedaje de los revolucionarios.

El 26 de julio de 1953, llegó el momento de la acción para los  jóvenes de la generación del centenario; y Abel, como segundo jefe del Movimiento, debía tomar el hospital civil "Saturnino Lora", enclavado frente a la entrada principal del regimiento del cuartel Moncada, y que  por su altura era un punto estratégico de suma importancia. También, tenía la misión de  sustituir a Fidel, en caso de que el máximo líder cayera en combate.

La resuelta vanguardia revolucionaria se lanzó por sorpresa al asalto de la segunda fortaleza militar del país con el objetivo inmediato de, una vez ocupada, armar a las masas e iniciar la gran rebelión del pueblo cubano. Tras el fracaso de la acción armada, Abel fue capturado. Soportó que lo torturaran, y que en un acto de barbarie le vaciaran los ojos, sin delatar el nombre del jefe del movimiento y sus planes. Con solo 25 años, la tiranía batistiana  apagó la vida de Abel, el Elegido, a quien el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, lo llamó el alma del Movimiento del Moncada.

La muerte, puso  fin al inagotable esfuerzo de Abel por construir un futuro diferente. Más parece que él llegó predestinado para deberse no solo a la ciudad santiaguera, sino a toda Cuba.

Convicción profunda y fe en las ideas, se impusieron en el Moncada, acontecimiento que abrió una  etapa de lucha armada que no se detuvo hasta el total derrocamiento de la tiranía pro imperialista en los albores del primer día de enero de 1959.

Para Radio Ariguanabo Digital es un trabajo de la periodista Ana Luisa Manso, con la asistencia técnica de  Andy Méndez y la locución de Geovani León. Escuche la reseña en audio.