Autora de una obra extraordinaria, vinculada a grandes figuras del cine cubano, Miriam Talavera mereció el Premio Nacional de Cine 2018. Entre sus más destacados trabajos se encuentran Es quererte decir, en 1985 y Un, dos, eso es, de 1896. En trabajos como Fresa y Chocolate, Boleto al Paraíso, Vestido de Novia y Los buenos demonios, sus directores le deben el trabajo de edición.
Natural de Caimito, Miriam Talavera comenzó a trabajar en la sección de Producción Fílmica del Departamento de Cine de la Televisión Cubana en 1963. De la mano de Sergio Nicols dio sus primeros pasos en la edición de documentales de arte, seriales, dibujos animados y musicales. En 1964 le correspondió el honor de editar el primer Teatro ICR totalmente firmado: Yerma, dirigido por Amaury Pérez y Mirta Muñiz.
Miriam Talavera tenía claro que su camino era el cine, por lo que en 1970 se trasladó para el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica. Motivada por superarse académicamente matriculó la Licenciatura en Lengua y Literatura Francesa, egresando en 1978. Privilegiada por trabajar con grandes maestros del séptimo arte, Tomás Gutiérrez Alea y Santiago Álvarez aportaron significativamente a su formación profesional. Por espacio de cinco años trabajó exclusivamente con Titón.
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Entre la dirección y la edición, lo que más disfruta Miriam Talavera es editar. Esa especialidad supone para ella una gran capacidad de entrega, pues acompañar un sueño ajeno y hacerlo realidad es algo hermoso. Es el trabajo del editor el que asegura al director de cine no perder su objetivo original. El editor está ahí para darle el punto final a la obra artística, para que el trabajo de muchos no sea en vano. Vinculada también a la formación de las nuevas generaciones de cineastas, ejerció la docencia en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños. Recientemente galardonada con el Premio Nacional de Cine 2018, Miriam Talavera no duda que su vida sea el cine.