En estos meses, cuando la temperatura se divierte mientras sube, las opciones recreativas invitan y la familia prefiere preparar su itinerario, existen otras invitaciones que, si bien analizamos, resultan una interesante propuesta en aras de ampliar nuestros conocimientos y aprovechar algunos raticos del tiempo libre para incentivar la superación.
Este año –válido de reconocer, las direcciones de Educación, Cultura, Deportes y otros sectores de la sociedad han conformado un provechoso plan –al menos así sucede en el Ariguanabo que, pretende incluir a la gran mayoría de los grupos etarios, con el objetivo de promover el lema de la etapa que nos llama ¡A disfrutar Cuba! Y sí, hacer cosas diferentes también tiene su impacto.
Por ejemplo, muchas instalaciones proponen cursos de veranos que van desde la capacitación promovida por la enseñanza técnico-profesional, hasta posibles habilitaciones en los Joven Club de Computación y Electrónica.
Si aún lo desconoce en la Villa del Humor se ofertan cursos de belleza, elaboración de alimentos y si de tecnologías e informática se trata ya sabemos cuáles son las coordenadas. A pesar de que todo el año la familia se planifica y prepara “cómo serán las vacaciones” no creo que debamos desechar las bondades ofrecidas por estos centros. Ellas no exigen altos precios o requisitos “muy a la moda” –pero no es el caso- que le limiten a acceder. Creo que es una excelente oportunidad para incentivar el futuro laboral de nuestros niños y jóvenes además de convertirse en otra de las posibilidades del período estival.
Del mismo modo que dedicamos horas y días a las zonas de playas, los campismos, los centros recreativos, el deporte o la cultura, los cursos de verano no pueden faltar en nuestra planificación. Si algún miembro de casa se siente atraído por las propuestas créame que vale la pena abrirle las puertas a la capacitación solo con el interés por la sabiduría, por el enriquecimiento espiritual.
Aprovecho para citar al Apóstol, quien aún sin precisar épocas del año, veranos e inviernos trajo al presente aquellas poderosas palabras al decir que “para apreciar con futuro, es necesario conocer con profundidad”; por ese disfrute del verano creando el mañana con gotas de conocimiento.