Cuba-educación
La educación es un fenómeno social, resultado del desarrollo histórico alcanzado, en un momento determinado. Es este proceso socializador el que ejerce una marcada influencia en la formación del hombre a lo largo de toda su vida.
Es la educación además el medio que posee el ser humano para prepararse en el disfrute y plenitud acorde a la sociedad en que vive y se desarrolla, para de esta manera contribuir a su desarrollo y perfeccionamiento. El núcleo esencial de esa formación deben ser los valores.
José Martí escribió: Educar es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido: es hacer a cada hombre resumen del mundo viviente, hasta el día en que vive: es ponerlo a nivel de su tiempo, para que flote sobre él y no dejarlo debajo de su tiempo, con lo que no podrá salir a flote; es preparar al hombre para la vida.
Pero, ¿quiénes son los encargados de educar en valores? ¿De qué manera se logra este proceso formador? ¿Quién influye más, la escuela o la familia? Para nadie es un secreto que la razón de ser de los educadores es precisamente la transformación de la personalidad de los estudiantes. Sin embargo, el problema no es la transformación personal, sino la cohesión que debe lograrse entre el medio familiar, escolar y social.
Todavía persiste la creencia de que la escuela se encargue de enseñarlo todo, lo cual sabemos, no es del todo cierto. La escuela cuenta con profesionales que poseen la preparación necesaria para el aprendizaje y la educación de los niños y jóvenes, utilizando disímiles variantes dentro y fuera del proceso docente.
Como todos conocen es el entorno familiar el espacio vital para el desarrollo de sentimientos de identidad y pertenencia a una comunidad. La familia debe encargarse de mostrar los primeros indicios de buenos hábitos y una educación relativa. Por supuesto, eso depende de las condiciones del hogar, el nivel de escolaridad de sus miembros y el apoyo que brindan en este aspecto.
Realmente no es tan importante quienes juegan un papel preponderante en el proceso de formación de valores. Lo que en verdad importa es que cada cual, la familia y la escuela, desempeñen sus funciones. Es la tarea y el reto social que les corresponde. El futuro de nuestros hijos, esos que deben convertirse en hombres y mujeres de bien, o al menos tiene que ser la pretensión mayor.

