Servicios de salud en Cuba
Antes del triunfo de la Revolución la salud en Cuba era un problema crítico. El país carecía de suficientes médicos e instituciones de salud por lo cual solo podían tener acceso a un servicio de salud adecuado las clases más altas. En el campesinado cubano abundaban las enfermedades y muchísimos niños morían por falta de una adecuada atención médica. El acceso a los hospitales del Estado solo era posible mediante la recomendación de un magnate político que exigía a cambio de sus favores el voto del enfermo y el de toda la familia.
Esta situación fue descrita por Fidel Castro en su alegato de autodefensa La Historia me Absolverá, luego de los sucesos del 26 de julio.
Llegó el año 1959 y el panorama en el sector de la salud fue cambiando progresivamente. Amplios programas para modernizar avances sustanciales en la atención de salud formaron parte de la estrategia del gobierno cubano. El desarrollo de centros de atención primaria de la más alta calidad, con amplios programas de reparación y equipamiento de policlínicos y consultorios del médico de la familia, el programa materno-infantil, adelantos en la tecnología y la industria médico-farmacéutica, todo ello pese al bloqueo impuesto por los Estados Unidos.
Pero, ¿no se ha preguntado usted cuánto invierte el Estado en mantener los servicios de salud, en sus diferentes modalidades, pese a las limitaciones económicas y financieras? ¿Sabe el valor monetario de los insumos y demás recursos que utilizan en consultorios, policlínicos y hospitales sin costo alguno para las personas? Resulta que el gobierno cubano se las ha ingeniado durante todo este tiempo para mantener a toda costa los servicios de salud en la Isla. Las relaciones de solidaridad con otros países, así como la compra de importantes recursos en mercados lejanos de Cuba han sido algunas de las alternativas ejecutadas para este fin.
La eficiencia se define como la relación entre resultados obtenidos en una actividad dada y los recursos utilizados, donde los objetivos fijados se alcanzan sin desperdiciar recursos. Puede describirse entonces, dos referencias para mejorarla: por una parte los beneficios no alcanzados y por otra los recursos mal aprovechados. Por lo tanto es de vital importancia que se mantenga un estricto cuidado de los medios que se destinan para la salud en los municipios y provincias del país. Es prioridad para las autoridades sanitarias el uso eficiente de los recursos que con tanto sacrificio llegan hasta ellos, digamos por ejemplo materiales para inyecciones, apósitos o ciertos medicamentos que son recetados a complacencia cuando el verdadero diagnóstico arroja otro tratamiento.
Uno de los retos que enfrenta el país está en lograr que la inversión de recursos realizada se traduzca en la mejoría de la salud de la población así como en la satisfacción de las demandas de la misma. Las nuevas tecnologías y tratamientos clínicos, junto a los cambios sociodemográficos, que provocan un aumento de la demanda sanitaria, están en el origen del incremento de los costos en el sector sanitario. Por tal razón es inevitable la preocupación por la asignación y gestión eficientes del gasto. Así, en los últimos años se está produciendo en el sistema sanitario un proceso de modernización para conseguir incrementar la eficiencia del sector.
El sistema nacional de salud se caracteriza por ser universales, gratuitos, accesibles, tanto en el campo como en la ciudad. Los desvelos de médicos de familia, ginecobstetras, pediatras, enfermeras y también los esfuerzos conjuntos de los distintos sectores y organizaciones que integran nuestra sociedad, sustentados en una indeclinable voluntad política a favor del bienestar y la salud de toda la población, hacen posible que se haga realidad el principio la salud es un derecho del pueblo. Está en manos de todos mantener lo logrado, ahorrar, utilizar con eficiencia cada recurso que con tanto sacrificio llega hasta las instituciones de salud.

