Che
El Che aunaba convicciones y valores forjados en la lucha que lo convertían, sin idealizarlo, en un excepcional revolucionario, un especial hombre, con una manera muy original de enfrentar la vida. Fidel, Raúl, Almeida, Camilo, Ramiro, otros compañeros del bregar guerrillero y de trabajo y el pueblo cubano apreciaron y distinguieron en Ernesto su sencillez, sinceridad, naturalidad, compañerismo.
Es una realidad que hoy el Che constituye un gigante moral con voluntad de acero, en su fe en la humanidad, en su sentido del honor y la dignidad, en la audacia y en la austeridad que lo caracterizaron, la inspiración para construir un mundo mejor. Los cuadros de hoy, en su condición de dirigentes tiene la tarea infinita de aprender y forjar sus labor basados en los principios del Che.
Los Cuadros del estado cubano tienen ante sí, el legado para con el pueblo, la capacidad infinita de trabajar, respetar y proteger. Hoy se visualiza el papel de la Asamblea Nacional del Poder Popular con los planteamientos de la población y la participación en aras de frenar las problemáticas existentes, ejemplo de ello es todo el trabajo que se lleva acabo en la protección al consumidor, el tema agroalimentario en las provincias afectadas por las lluvias de la época, circunstancias en la que los cuadros de las regiones han tenido un participación y control directo con la comunidad y es así como la haría el Che. Por eso Fidel, en la velada solemne por su caída, lo presentó como un verdadero modelo de revolucionario, como el hombre nuevo al que debíamos aspirar.
Eso nos hizo revolucionarios comprometidos y nos compulsó a demostrar que podíamos superar retos y desafíos enormes, aunque como advirtió Fidel: su ejemplo era difícil de igualar y prácticamente imposible de superar, pero de sus cualidad mucho se puede aprender, en cada espacio y escenario de nuestas vidas.

