Ariguanabo de estirpe mambisa

Hasta el último soldado y la última peseta evitó España que la guerra de independencia llegara al occidente de Cuba. Pese a tan feroz represión, San Antonio de los Baños contribuyó con muchos de sus hijos a la gesta liberadora cubana.

Matías Duque Perdomo, nacido en el Ariguanabo (1869), trabajaba como médico en Cárdenas cuando, al paso de la Invasión en 1896, se incorporó al Ejército Libertador.

Graduado de Medicina en la Real y Pontificia Universidad de La Habana (1891), un año después alcanzó el título de Doctor en la Universidad de Madrid y realiza allí cursos de posgrados, hasta que regresa a Cuba y lo destinan al poblado de Lagunillas, en Matanzas. Es entonces que estalla la guerra y toma el machete sin abandonar su maletín de médico.

Se desempeñó como jefe de Sanidad Militar de la Primera División del 4to Cuerpo del Ejército Libertador y terminó con el grado de coronel por su heroísmo en el asalto a Trinidad. En la República fue Secretario de Sanidad, cirujano y fundador del Hospital de Emergencias, además de Especialista en Lepra reconocido universalmente, disciplina en la que realizó importantes investigaciones sobre el tratamiento de la enfermedad a partir del mangle rojo que fueron publicadas en París en 1905.

Escribió en los principales periódicos nacionales sobre temas médicos, sociales e históricos y fue fundador de dos revistas científicas, en las cuales dio a conocer sus estudios y experiencias sobre cáncer en el Hospital de La Liga contra el Cáncer de La Habana (actualmente Instituto de Oncología).

Sin embargo, es desconocida su valiosa labor cultural. Fue autor de La guerra liberadora, una zarzuela en dos actos que se estrenó en la capital y publicó dos libros de lectura para niños y jóvenes difundiendo nuestra historia y tradiciones de lucha.

En el volumen Nuestra patria, su estirpe mambisa destaca: La Patria es lo que más se quiere en el mundo. La Patria representa el honor del hombre, la Patria representa nuestra vida, nuestra dignidad; ella nos permite vivir respetados por los extraños; ella le da brillo al hogar, a la familia y ella nos custodia y nos acompaña por el mundo... cuando un hombre es indiferente por la tierra donde nació es un desgraciado, un indigno y es calificado de mal hombre, odiado de sus paisanos y despreciado por los extraños...  Matías Duque Perdomo falleció en La Habana, en 1941.


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