Mantengamos su legado

FIDELLL

El escritor, geógrafo, historiador y político cubano Antonio Núñez Jiménez en su libro En marcha con Fidel, escribió: Dirigir una revolución y construir una nueva sociedad es, en parte, como avanzar, por tramos, en tinieblas, entre dudas. Lo excepcional de Fidel, en su condición de dirigente máximo de la Revolución Cubana, ha sido su altísimo espíritu autocrítico. No se le puede medir solamente como a un gobernante ni como a un estadista. Es el maestro de un pueblo, porque ha sabido ser, al mismo tiempo, su discípulo más extraordinario. Es un creador en la misma medida en que es una creación de su propio pueblo. Estas palabras muy certeras caracterizan a nuestro líder indiscutible.

Decir Fidel es decir Cuba, pues su legado imperecedero está en la obra de la Revolución cubana. Inspirado en el ejemplo de Carlos Manuel de Céspedes, José Martí, Julio Antonio Mella y Antonio Guiteras, forjó todo un proceso revolucionario. Un rasgo distintivo de su personalidad era la determinación, esa que le permitió pronunciar su alegato de autodefensa en el juicio por los sucesos del Moncada, partir luego al exilio y organizar la llegada del yate Granma que dieron inicio a la nueva etapa de lucha por el triunfo definitivo. Esa misma que le permitió conducir al país durante aquellos difíciles primeros años de 1959.

Fidel siempre fue un luchador, de esos que no aceptan derrotas. Las agresiones imperialistas, Girón y el Período Especial son muestras de ello. En cada una de estas batallas demostró cuán fundamental resulta la organización de las fuerzas para evitar cualquier situación.

Otra de las dimensiones fundamentales de su grandeza y uno de sus rasgos básicos fue la comunicación con el pueblo que lo apoyó siempre y hoy convierte su legado en bandera para dar continuidad a su obra.

Un aspecto vital fue su labor como educador y su quehacer porque nuestra Cuba se convierta en el país más culto del mundo. Sobre todo en la enseñanza de la historia. Todos los ciudadanos deben conocer los acontecimientos que forman parte de su país y también del mundo. Solo de ese modo crecerán los seres humanos. Y qué decir de sus principios internacionalistas. Combatientes, médicos, maestros, técnicos, instructores de arte, profesores de Educación Física y otros profesionales han brindado su apoyo a otras naciones, bajo su guía.
Mantener el legado de Fidel es esencial. Él fue un hombre previsor, futurista. Sus conocimientos y basta experiencia le permitieron adelantarse a su tiempo. Considero que las generaciones de cubanos, los que nacieron después del triunfo revolucionario, los más jóvenes y los que están por nacer, encontrarán en su obra un manantial de información, de conocimientos, un caudal desenfrenado de cuánto un hombre puede hacer por su patria y el mundo.


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