Las bibliotecas son fuente de conocimiento infinito
Cada 7 de junio festejamos el Día Nacional del Bibliotecario, instituido en esta fecha en honor a Antonio Bachiller y Morales, primer bibliógrafo cubano. El año 1950 marcó el inicio de este noble empeño, a propuesta de un grupo de profesionales dedicados a rescatar el nombre de tan ilustre intelectual. La función social del bibliotecario ha estado adicionalmente vinculada a la promoción del saber, la cultura y la literatura.
Las bibliotecarias del Ariguanabo suman a su tradicional trabajo una amplia labor de extensión cultural. Ellas llegan, con el libro y la literatura, a distantes zonas de la geografía cubana, así como a escuelas, barrios, centros penitenciarios, entre otros espacios.
En su quehacer diario nos aportan saberes y conocimientos, pero en San Antonio de los Baños no contamos realidad con una biblioteca pública, local en el que confluyan los libros, revistas, el lector y su silencio.
Arrastramos esta dificultad desde hace años y es doloroso, los lectores como guardianes de los libros y apasionados seguidores del conocimiento, no tenemos una biblioteca que nos reciba y nos brinde sus tesoros. Si tuviéramos una como en tiempos de antaño, de seguro la cuidaríamos, velaríamos por sus estantes, áreas, libros y recibiríamos de esas bibliotecarias tan valientes la mejor de las sonrisas.
No tenemos biblioteca, pero a pesar de todo, estas mujeres reciben el reconocimiento y el respeto de todos los ariguanabenses lectores o no, que en un momento de nuestras vidas recibimos el apoyo total para realizar un trabajo investigativo, estudiar para los exámenes o simplemente saborear un libro que incluso nos enseñe a defender el cuidado de una institución tan importante como la biblioteca.


