Solo la frase de Fidel Castro Ruz, pronunciada en el alegato de autodefensa de los hechos del 26 de julio de 1953, conocido como ‘’La Historia me Absolverá’’, demuestra lo indispensable que resultó el Ideario Martiano para la organización de tan importante episodio en la historia de Cuba: El Asalto al Cuartel Moncada.
"Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro y en el pensamiento las nobles ideas de todos los hombres que han defendido la libertad de los pueblos”. Estas fueron las palabras del Líder histórico de la Revolución Cubana, porque precisamente Fidel y sus compañeros integrantes de la Generación del Centenario habían bebido en la fuente del pensamiento de José Martí, conocían sus textos y se afiliaron a las concepciones de su apostolado independentista.
En aquellos días se conmemoraron 100 años del natalicio de José Martí y la Generación del Centenario reivindicó la memoria del Apóstol desde el mismo 28 de enero de 1953. Aquellos jóvenes de vanguardia revivieron sus enseñanzas patrióticas y antimperialistas, al iniciar con el asalto al Cuartel Moncada, la nueva gesta emancipadora del pueblo cubano.
En la composición de esta generación había una mezcla de sentimientos patrióticos, democráticos y progresistas; de verdadera pureza política y desinterés, como solo los trabajadores son capaces de experimentar, pues eran en su mayoría procedentes de familias humildes y experimentaban con terrible fuerza la conciencia o el instinto de la liberación social y política.
"Parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario, que su memoria se extinguiría para siempre, era tanta la afrenta... Pero vive, su pueblo es rebelde, su pueblo es digno... hay jóvenes que en magnífico desagravio vinieron a morir junto a su tumba, a darles su sangre y sus vidas para que él siga viviendo en el alma de la patria".