Casa de Cultura: renovada y vital en el cumpleaños 40

La Casa de Cultura lleva nuevos saberes culturales a los diferentes sectores de la población, garantizando así su formación integral. La Casa de Cultura lleva nuevos saberes culturales a los diferentes sectores de la población, garantizando así su formación integral. El 24 de enero de 1978 se creó el Sistema de Casas de Cultura en Cuba a partir de la Resolución Ministerial dictada por Armando Hart Dávalos, quien en aquel entonces fungía como Ministro de Cultura. De acuerdo a sus objetivos, estas instituciones nacen para “aplicar y llevar a los diferentes sectores de la población, nuevos saberes culturales, garantizando así su formación integral, especialmente la de los niños y jóvenes”.

Desde entonces las Casas de Cultura han funcionado como espacios educativos y recreativos para que la familia cubana ocupe de manera útil su tiempo libre. En sus predios crece el movimiento de artistas aficionados, se fomentan valores y conocimientos sobre la creación artística y se fortalecen los nexos con otros organismos y organizaciones que realizan labores similares.

Es innegable la contribución al enriquecimiento cultural de la población, sobre la base de la aplicación de los principios de la participación social. Durante estas cuatro décadas, bajo la máxima de trabajar “con la comunidad, para la comunidad y desde la comunidad”, las Casas de Cultura ofrecen siempre apoyo a los proyectos socioculturales y a los grupos comunitarios más vulnerables.

El legado de Fidel Castro guía el sentido humanista de las acciones de la Revolución. La vigencia de frases como: ¡Nada detendrá ya la marcha incontenible del pueblo cubano hacia una cultura general integral y el lugar cimero en la educación y la cultura entre todos los pueblos del mundo!”, hoy se redimensiona a través de la frase: ''lo primero que hay que salvar es la cultura''.

En las Casas de Cultura se promueven también cursos, talleres y seminarios; se fomenta un alto grado de apreciación y disfrute de las manifestaciones artísticas y literarias, y quizás uno de sus momentos más importantes es la concepción de la cultura nacional: la preservación de las tradiciones culturales de la comunidad.

Desde su concepción, estas instituciones apuestan por la defensa de las manifestaciones más autóctonas y comunitarias. La sostiene un programa de eventos cada año y junto a otras acciones culturales multiplica el quehacer cultural del territorio con especial interés en el movimiento de artistas aficionados en la búsqueda de nuevos valores desde cada barrio, con el fin de llegar a todo el que posea inquietudes artísticas, talento   para la creación y sensibilidad por el arte.

En el Ariguanabo, el enriquecimiento de la vida cultural de la Villa mucho le debe a la Casa de Cultura en estos 40 años. El colectivo de instructores, hoy renovado con la Brigada Jose Martí, materializa las distintas ediciones de los Festivales del Movimiento Artistas Aficionados en coordinación con la dirección de Educación y Cultura en el territorio. La realización de peñas campesinas, inauguración de salones y exposiciones, la celebración de la Jornada Cucalambeana, puestas de obras de teatro, descargas de poesía, los lanzamientos de libros y conversatorios con personalidades de la cultura amenizan los diferentes espacios urbanos y rurales. La presencia de las distintas manifestaciones artísticas en eventos y actos públicos, revelan el talento y el desarrollo alcanzado.

El Consejo Nacional de Casas de Cultura arriba este año al aniversario 40, y resulta vital el desempeño en la atención a las necesidades culturales y sociales de la población, asentada en las distintas comunidades del país. A propósito resultan inspiración las palabras de Abel Prieto, Ministro de Cultura al apuntar «vamos a seguir haciendo de nuestra cultura una cultura de la resistencia»; en Cuba la cultura ha sido, es y tiene que seguir siendo «algo vivo. La cultura y el patrimonio no puede ser algo arqueológico, contemplativo y frío que se encuentra en una estantería. La cultura tiene que estar viva».