“La seguridad vial se encarga de prevenir y minimizar los daños y efectos que provocan los accidentes viales; su principal objetivo es salvaguardar la integridad física de las personas que transitan por las carreteras públicas, eliminando y disminuyendo los factores de riesgo”.
Así se define este término, de marcada importancia en la actualidad, que preocupa tanto a los especialistas del tránsito como a peatones, conductores y la población en general.
Hace solo unos meses muchas personas se vieron involucradas en accidentes de tránsito en nuestro país. La gran mayoría de ellos debido a factores humanos, pues tanto peatones como conductores “desconocen” la Ley Vial, por lo que estuvieron expuestos a diversos percances en las calles, incluso la muerte. Recuerdo que medios de prensa nacionales casi -a diario- reportaban la ocurrencia de estos hechos, donde tuvimos que lamentar la muerte de muchos, que ni siquiera conducían.
Todo lo antes mencionado supone poco tratamiento de la educación vial. En ese sentido la familia y las instituciones docentes desempeñan un papel fundamental para el conocimiento de estas personas, que a veces creen conocerlo todo, cuando en realidad no es así. Por eso, en el hogar o las escuelas se deben preparar a los niños y jóvenes para la vida entre ruedas, autos y ciclomotores.
La seguridad vial nos involucra a cada uno de los ciudadanos y de cada uno de nosotros depende. Hay que dejar a un lado la costumbre de culpar al resto. ¿Quién –a estas alturas- desconoce medidas de primer orden como usar el cinturón de seguridad, utilizar el casco de protección en todo momento, o bajarse en las paradas correspondientes para no exponerse a otros vehículos?
La mejor manera de prevenir accidentes es prestando la debida atención a los factores de riesgo antes mencionados, ya que se es responsable estando tanto de un lado como del otro del parabrisas.