Un bosque para Martí

Felo en el Bosque Martiano del AriguanaboFelo en el Bosque Martiano del Ariguanabo

El Bosque Martiano del Ariguanabo se fundó el 19 de mayo de 1994. Cumple 24 años en este 2018. La idea de su creador, Rafael Rodríguez Ortiz (Felo) hoy se ve materializada.

El Bosque Martiano del Ariguanabo se fundó en San Antonio de los Baños el 19 de mayo de 1994, justo en el aniversario 99 de la caída en combate del Héroe Nacional. Rafael Rodríguez Ortiz, conocido cariñosamente como Felo, tuvo la genial idea de combinar la historia con la naturaleza. Se inspiró en el Diario de campaña de José Martí De Cabo Haitiano a Dos Ríos, documento que recogía especies de plantas que pudo observar el Apóstol durante su recorrido por el oriente cubano. Felo tuvo que viajar por toda Cuba para completar las especies que formarían parte del bosque.

El Bosque Martiano del Ariguanabo reúne hoy 54 especies de la flora cubana, 37 árboles o arbustos que vio Martí durante sus 39 días de manigua; 11 que no vio pero que de alguna manera están presentes en el relato de su diario. La historia asoma por doquier en este lugar, entre ellos la réplica de la cueva de Juan Ramírez, bautizada por Gómez como El Templo; el recorrido que hicieron desde el desembarco en Playitas de Cajobabo hasta Dos Ríos y la piedra que marca la caída del Héroe Nacional, entre un dagame y un fustete, la réplica de la campana de la Demajagua; la representación de Mangos de Baraguá; de Cinco Palmas; un espacio para las 7 especies de árboles cuyas maderas se emplearon en la construcción del yate Granma; monumento a la mujer. Hoy el Bosque es un sueño hecho realidad y cuenta con un humilde cuidador, Felo, quien acude diariamente al sitio a contemplar sus árboles.

Recientemente al Bosque Martiano del Ariguanabo se le otorgó la Quinta Corona de la Excelencia, máxima calificación que concede el Programa Nacional de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar y Felo recibió la réplica del machete del Generalísimo Máximo Gómez. Rafael Rodríguez Ortiz quiso sembrar un bosque, pero logró plantar la semilla del amor por Cuba, la naturaleza y el Héroe Nacional. Por tales razones ya en la Isla existen bosques o jardines martianos que perpetúan la figura del Apóstol.