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Todos los años, el mundo se ve sacudido por el paso de fenómenos y eventos de origen natural cuyos efectos “desordenan” la vida cotidiana de los seres humanos. Huracanes, tornados, tormentas eléctricas, inundaciones, erupciones volcánicas, incendios forestales, avalanchas y muchos más suceden con cierta frecuencia y son comunes en todas las regiones geográficas.
Las investigaciones y la sabiduría del hombre que genera el resultado de las mismas han permitido predecir estos patrones climáticos, pero –al parecer- todavía queda camino por recorrer porque la gran mayoría de estas catástrofes climatológicas siguen golpeando la Tierra y provocando lamentables pérdidas de vidas humanas.
Ante tales sucesos la prevención tiene por objetivo reducir la vulnerabilidad de la sociedad a los desastres y corregir las causas debido a la actividad humana, siendo la alerta rápida especialmente importante para la prevención a corto plazo, según el protocolo especificado en el sitio web de las Naciones Unidas.
Para estar preparados, una organización, una comunidad o una familia, deben tomar medidas para garantizar que puedan actuar rápidamente si se produce una emergencia. Es fundamental conocer quiénes y qué se verían afectados por situaciones de diferentes magnitudes; esto nos permitirá fortalecer y responder ante las adversidades. La preparación puede requerir la realización de mejoras en infraestructura y logística, así como también la generación de capacidades.
Una vez más recuerdo las palabras de Fidel Castro durante la Cumbre de Río de Janeiro el 12 de octubre de 1990 “…Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”. Alerta que convocaba al mundo entero y de la que surgió la Tarea Vida (plan del Estado para el enfrentamiento al cambio climático), iniciativa que comprende cinco acciones estratégicas y 11 tareas encaminadas a identificar zonas y lugares priorizados, posibles daños y acciones a acometer a corto, mediano y largo plazo.
Otro ejemplo de cuánto se hace en esta pequeña Isla es el ejercicio Meteoro que permite incrementar y comprobar la preparación, planificación y organización de las tareas de la Defensa Civil, en tanto contribuyen a mejorar condiciones para enfrentar peligros y minimizar daños humanos y económicos.
Nos toca sensibilizar a la opinión pública mundial sobre una serie de acciones, políticas y prácticas para salvar los hogares y los medios de vida. Vale reconocer a nuestro pueblo, quien demuestra también desde este sentido: preparación, humanismo y respaldo.