Los males de la República Neocolonial afectaron, en todos los sentidos, la vida económica y social del pueblo cubano. Por ello, y de manera muy especial, el sector campesino se incorporó a la lucha revolucionaria. A principios de 1913 se fundó la Asociación de Agricultores de la Isla de Cuba, integrada por campesinos pobres. Esta agrupación nació con su programa económico y social, estrechamente vinculada al movimiento obrero. Su influencia se manifestó cuando el 16 de marzo de 1913, los campesinos de San Antonio iniciaron las tareas organizativas para asociarse en defensa de los intereses del campesinado.
En reunión efectuada en el Círculo de Trabajadores de San Antonio se eligieron los delegados para el Congreso Obrero de 1914. Interesados por temas económicos y por la creación de escuelas y vías de comunicaciones, publicaron en esos años un periódico mensual llamado El Agricultor. Producto de una delación, la Guardia Rural intervino en una reunión de agricultores que se efectuaba en la finca Los Palacios, del barrio Las Monjas. Allí fueron detenidos entre otros campesinos Marcos Ortega Díaz y Andrés González González, acusados de propagar ideas anarquistas. Se les ocuparon varias proclamas obreras, el proyecto de estatutos y reglamentos para constituir la Asociación Nacional de Agricultores y un manifiesto titulado El Soldado, impreso en La Habana, el 12 de diciembre de 1918.
En el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, el tema campesino fue objeto de amplia discusión, especialmente el problema de los colonos. Allí se resolvió que el Partido organizase una agrupación nacional campesina, tomando como base para los primeros trabajos a los compañeros de San Antonio de los Baños. El Círculo de Trabajadores de la localidad fue centro de reunión de la Federación Campesina, donde participaron oradores de la talla de Románico Cordero, Dioscórides del Pino y Antero Regalado Falcón.


