Lectura: fuente de conocimientos
La poetisa estadounidense Emily Dickinson expresó: Para viajar lejos no hay mejor nave que un libro. Es que precisamente son ellos los que nos embriagan con sus historias, resultado de la genialidad de esos hombres y mujeres que han llevado en sí la necesidad de escribir.
Lo importante es que el hábito de leer, más que para el entretenimiento, resulta imprescindible para desarrollar el conocimiento. Lo cierto es, y muchas personas lo afirman, que el conocimiento adquirido es propio, nadie lo puede quitar, no se roba, no se vende. Esos amigos sin voz, pero que encierran en sí un caudal de palabras, entrelazadas en numerosos textos que revelan tanto, permiten que entendamos el mundo y todo lo que nos rodea. También gracias a ellos podemos viajar a cualquier sitio sin desplazarnos a ningún lugar o que podemos ser la persona que queramos por un momento.
Razón esta para que, desde las edades más tempranas, incentivar la lectura constituya un elemento importante, tanto en los centros educativos, como en los hogares. ¿Quién no recuerda aquellos momentos en que las bibliotecarias de la escuela nos dejaban a la espera de un nuevo libro o la incógnita de un personaje literario? ¿Cuánto no esperamos para ir a la feria del libro y encontrar aquel título que tanto dijo la maestra que tiene muchos cuentos? ¿En qué lugar adquirir ese ejemplar de cierto autor? ¿Cómo estudiar todo lo que parece en el libro de texto?.....
Lo cierto es que los libros y el hábito de leer han acompañado al ser humano desde siempre. A los más jóvenes hay que hacerles el hábito, sobre todo en estos tiempos que la digitalización y las nuevas tecnologías han opacado un poco su presencia. Todo lo que nos rodea es lectura, porque leer es comunicación, es esencial y es algo que debemos alimentar, así podremos elevar nuestra cultura.

