Miguel Valdés García fue un revolucionario cubano de esos que siempre estiman insuficientes los esfuerzos realizados por el bien de la patria.
Así lo demostró en su vida iniciada el 29 de septiembre de 1881, en el municipio de Güira de Melena, y que a muy temprana edad su familia fue a residir a San Antonio de los Baños donde aprendió las primeras letras y el oficio de tabaquero.
En los últimos años del siglo XIX viajó con un hermano mayor a la ciudad estadounidense de Cayo Hueso, donde laboró en la fábrica de tabaco Martínez Ibor. Durante su estancia en esa urbe conoció a José Martí, y a Carlos Baliño, y se incorporó a las actividades de los clubes revolucionarios en la emigración patriótica. A su regreso a Cuba trabajó en la fábrica de tabacos Hijas de Cabañas, y luego en La Corona, en las cuales emergió como líder del movimiento obrero.
Participó en las huelgas de Los Aprendices, en la de La Moneda, y en otras actividades conspirativas de los obreros tabacaleros contra los gobiernos de turno de la República Neocolonial. Por su participación activa en las luchas proletarias, Miguel sufrió continuas persecuciones, pero esto no impidió su participación en el Partido Socialista de Cuba y que fundara la Agrupación Comunista de San Antonio de los Baños. Miguel Valdés García, fue delegado al Congreso Constitutivo del Primer Partido Comunista de Cuba e integró su Primer Comité Central. Participó como representante en el establecimiento de la Confederación Nacional Obrera de Cuba y fue el máximo dirigente del proletariado en San Antonio de los Baños.
Su labor como líder de los gremios obreros locales rebasó los límites geográficos de la zona de Ariguanabo, y repercutió en la capital cubana.
En San Antonio de los Baños, el pueblo que lo adoptó como hijo, siempre estuvo al frente de las reclamaciones laborales que conllevaran al mejoramiento de la clase obrera. Decisivo fue su trabajo para organizar la Confederación Nacional Obrera Campesina. Laboró intensamente en el Círculo de Trabajadores, en el que organizó veladas, conferencias y mítines. Ayudó a la fundación de una sucursal de la Universidad Popular "José Martí", con el objetivo de elevar el nivel político, ideológico y cultural de los tabaqueros.
En diciembre de 1924, asistió como delegado al Primer Congreso Obrero Nacional, celebrado en La Habana, en representación de la Sociedad de Torcedores de San Antonio de los Baños, y al año siguiente participó en el segundo congreso realizado en Cienfuegos y en el tercero celebrado en Camagüey, escenario donde participó en nombre de la Federación de Trabajadores de Tabaco en Rama, y quedó constituida la Confederación Nacional Obrera de Cuba.
También en 1925, representó a San Antonio de los Baños en el congreso de fundación del primer Partido Comunista de Cuba. En la década del 40 del siglo XX, militó en las filas del Partido Socialista Popular, y desde el mismo momento del triunfo de la Revolución asumió de forma activa las tareas encomendadas. Miguel Valdés García, siendo un adulto mayor se mantuvo como militante del Partido Comunista de Cuba y miembro activo en el trabajo sindical revolucionario, siempre fiel a las ideas del Marxismo-Leninismo.
Fue uno de los precursores del socialismo que alcanzó ver el triunfo del primero de enero de 1959, y la proclamación del carácter socialista de la Revolución Cubana, en 1961. Los últimos años de su vida vivió en Guanabacoa. Allí enfermó de gravedad y falleció el 26 de abril de 1962 a los 81 años de edad. Sus restos reposan en la necrópolis de esa ciudad capitalina. En el Ariguanabo, la Asociación de Combatientes 01-05 del Consejo Popular Oeste Urbano, se honra con el nombre de Miguel Valdés García, un maestro de líderes sindicales y ejemplo de luchador comunista, que consagró su vida al triunfo de la clase obrera y a la construcción del socialismo en nuestra Patria.

