Era el mes de abril de 1961, a solo dos años del triunfo revolucionario. El lugar escogido fue la Bahía de Cochinos, en la Ciénaga de Zapata. Una población escasa y aislada de campesinos en una zona de difícil acceso. 57 años han transcurrido desde aquella invasión mercenaria perpetrada por el imperialismo yanqui. Esa que movilizó a todo un pueblo y en menos de 72 horas propinó una rotunda derrota para el gobierno norteamericano.
Es imposible olvidar los sucesos de Playa Girón. En sus arenas quedó marcado el heroísmo de los milicianos que aunque jóvenes e inexpertos, se batieron ferozmente contra el enemigo interventor. Imposible de olvidar tampoco la presencia directa del Comandante en Jefe durante aquellos días de abril junto a los combatientes cubanos. Hoy miles de hombres rememoran aquellos hechos. Pareciera que el tiempo no ha pasado, sin embargo, son otros los rostros, los espacios y los recuerdos.
Si bien Girón representó para el imperialismo que un pueblo unido y bien dirigido podría enfrentarse a cualquiera que intentara apoderarse de las conquistas logradas, sirvió de ejemplo para el mundo entero. A partir de entonces los cubanos se organizaron aun más.
Girón trasciende y se ha materializado en frentes como la educación, la salud, el desarrollo de la cultura y el deporte, la producción y los servicios, la solidaridad con naciones que lo necesitan, la lucha contra el bloqueo económico y financiero, el funcionamiento de las organizaciones políticas y de masas, los cambios en la actualización del modelo económico y más reciente aun en las elecciones generales cuyo punto máximo se materializa en la constitución de la nueva dirección del Parlamento y la elección del Consejo de Estado.
El pueblo cubano, socialista, martiano y fidelista continuará a la vanguardia. Ahora los más jóvenes, inspirados en el legado de nuestros mártires y héroes darán su paso al frente para guiar esta Revolución.

