Monumento a los héroes de Playa Girón. Foto Adian Acevedo
La caravana rumbo a Girón, compuesta por dos jeeps y 4 camiones, partió de la Super Milk el 17 de abril de 1961 sobre las tres de la tarde. La marcha estaba encabezada por el teniente Pablo Torriente, Onelio Morales, Luis Porvén, Héctor Ordaz, el comisario Orestes Castillo; y Salgado, un miliciano de Santiago de Las Vegas.
Llevaban desplegadas dos banderas, una cubana y otra roja con la hoz y el martillo. Durante el recorrido por las calles de San Antonio los milicianos fueron despedidos por familiares, amigos y el pueblo en general. La primera orden recibida por el Batallón fue apoyar una columna de tanques que iba entrando por Yaguaramas y atacaría San Blas hasta llegar a Playa Girón. Después que se ordena detener el avance hacia el Batallón se despliega en un campo hacia la derecha de la carretera, donde se protegen del sol debajo de algunos arbustos.
La noche del 18 al 19 de abril los milicianos del Batallón 164 se encontraban a unos cientos de metros de San Blas, aún en poder del enemigo. Vencida la última resistencia en Playa Girón, el Comandante en Jefe Fidel Castro ordenó ocupar todos los mercenarios que huían del lugar. Estos estaban vestidos con las ropas que los habitantes de la zona dejaron en sus casas abandonadas. Casi todos los milicianos que estaban en Cayo Ramona, principalmente de las compañías 1 y 2 fueron trasladados en helicópteros y ocuparon casas en la ciénaga.
El Batallón 164 capturó 214 milicianos, el 17,8 por ciento de todos los prisioneros, entre estos San Román, uno de los principales jefes de la invasión. En la madrugada del 28 de abril regresó el Batallón a San Antonio. La caravana entró tocando el claxon y mucha gente a esa hora se lanzó a la calle. Ese mismo día partieron para El Chico, donde estuvieron movilizados cerca de un mes.