Espectáculo ‘’Quién soy quién soy’’, dirigido por Julio Capote (al centro), dedicado a los 20 años de vida artística de Malawy Capote (hija). Foto: Cortesía de Malawy.
De mirada directa y carácter serio. Laborioso, creativo y culto. De pequeña estatura y delgado. Así recuerdan todos al maestro de maestros, Julio Jesús Capote Cao, padre de la pantomima en Cuba.
Nació en San Antonio de los Baños, el 12 de abril de 1938, y desde pequeño se destacó por su precocidad y pasión por el arte. A temprana edad decidió convertirse en artista, y siendo un adolescente estudió en la primera Escuela Nacional de Instructores de Arte de Cuba, de donde egresó con Diploma de Oro en la especialidad de Teatro. Fue compañero de curso de Olga Alonso, con quien compartió una relación sentimental.
Al graduarse cumplió el servicio social en el municipio de Guanajay, localidad que en aquel entonces pertenecía a la provincia de Pinar del Río. De regreso al Ariguanabo, su villa natal, Julio Capote contrajo matrimonio con la instructora de danza Graciela González, su compañera durante muchos años de la vida y formó una familia de dos hijos: Menelí y Malawy.
El 19 de noviembre de 1969, Graciela González y Julio Capote fundaron la compañía de teatro infantil “Los Cuenteros”, y el 28 de enero de 1970 estrenaron la primera obra bajo la dirección artística del experimentado actor Julio Capote, quien aportó sus conocimientos estéticos a casi toda la producción del grupo.
En 1972, el actor y pedagogo fundó y dirigió el Grupo Profesional de Pantomima “Mimoclán”, de la Televisión Cubana, colectivo que desarrolló un meritorio trabajo elogiado por la crítica especializada. Este conjunto es una de las compañías de mímica más antiguas de Cuba, con actuaciones en prestigiosos escenarios en Argentina, Angola, Mozambique y México, además de Puerto Rico, Venezuela e Italia.
Más allá de su talento como instructor de arte, diseñador teatral, fundador de Los Cuenteros y del grupo de pantomimas “Mimoclán”, de la Televisión Cubana y del Teatro; Julio Capote desempeñó una encomiable labor como miembro del Consejo Nacional de las Artes Escénicas.
De forma notable, contribuyó a la renovación de la mímica y logró ser admirado por sus coterráneos y por los artistas de la contemporaneidad.
La extraordinaria hoja de servicios a favor de la cultura nacional, lo hicieron acreedor de disímiles reconocimientos. Mereció las condecoraciones: Hijo Distinguido del Ariguanabo; el Sello de los Laureados, que otorga el Sindicato Nacional de la Cultura; la Medalla Juan Marinello que entrega el Ministerio de Cultura; la María Teresa Vera de la Dirección Provincial de Cultura en Pinar del Río, y la Distinción por la Cultura Nacional.
Julio Capote desapareció físicamente el 23 de febrero de 2015 en San Antonio de los Baños, no sin antes definir y legar a sus coetáneos una extraordinaria y notable obra cultural. Su impronta del arte mímico corporal, está presente en cada instructor de arte del Ariguanabo, Cuba y otras regiones del mundo.

